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lunes, 23 de mayo de 2016

Buscando respuestas

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Inmerso en una maraña de lienzos nuevos, intentando resolver el tiempo que se va, buscando significados y respuestas que no llegan, vivirlo todo en un instante, aun sabiendo que no es suficiente...

Reencontrarme de nuevo, reinventarme una vez más, cada vez que retomo los pinceles y me embadurno de pintura, alimentando unas tela blancas y sintiendo una fuerza creadora que lo devora todo, y  al mismo tiempo, impaciente, intentando apreciar las excesivas preguntas en sí mismas.

Poner en marcha una maquinaria a veces demoledora, desoyendo a la realidad, supone una toma real de conciencia de forma definitiva, a sabiendas que la singularidad de mis obras requieren otro tipo de concentración más afín con mi carácter y mi condición autodidacta.

Transmitir sensaciones y no sólo imágenes ha sido siempre una meta esencial en mi pintura, buscando la verdadera creatividad que surge de mi interior, aunque lamentablemente muchas veces pasa desapercibida, convirtiéndose en una mera percepción estética.

Quizá algún día encuentre respuestas.


miércoles, 11 de mayo de 2016

Libros

Eduardo Beltrán y Garcia de Leániz / Madrid


Desde los primeros libros escritos en barro o en tablillas de cera hace cinco mil años, ha habido un gran recorrido histórico hasta llegar a los libros tal y como los conocemos hoy en día.

Ya desde nuestra más temprana edad los libros forman parte de nuestra vida, nos acompañan, nos ayudan a crecer, a sentir, a soñar, nos permiten conocer otros mundos, otros pensamientos, convirtiéndose en una de las principales fuentes de conocimiento. Son el alma de nuestra cultura humana.

Por ello, he querido plasmarlos en estas dos obras pintadas al óleo sobre tabla, reflejando dos periodos históricos diferentes, en las que se aprecia la evolución del tiempo en su soporte, pero no en su contenido.

El fuerte contraste entre uno y otro cuadro es evidente, desde el color ambarino y envejecido de los cantorales manuscritos de monasterio, hasta los colores luminosos y heterogéneos de unos modernos ejemplares actuales. Una personal forma de resaltar el saber a través del arte de la pintura.

"Libri medullitus delectant, colloquuntur, consultunt, et viva quaddam nobis atque arguta familiaritate junguntur." (Los libros deleitan hasta lo más profundo, dialogan con nosotros, nos asesoran, y están ligados a nosotros con una intimidad viva e intensa.)




lunes, 18 de abril de 2016

Bocetos arbóreos

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid





Dibujar árboles siempre es una escusa excelente para escapar de una realidad harto desconsiderada. Trazar las primeras líneas y sentir como van cobrando forma sus variopintas estructuras leñosas se convierte en un placer de hacer algo que realmente te cautiva.

Además me gusta fusionar lo real con lo imaginario, tratando siempre dar un punto  de vista único, una manera diferente de ver las cosas.


Esta serie de dibujos se compone inicialmente de doce bocetos arbóreos, que van cobrando vida poco a poco en los escasos intervalos que la pintura de mis nuevas obras me lo permiten. 

De líneas apretadas o más sueltas, incluso líneas puras, intento trasmitir emoción al que los contempla.




lunes, 4 de abril de 2016

Saber mirar es saber amar

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Almazán

Hay algo especial en esta villa cuando paseas por ella en días lluviosos, y sobre todo si lo haces a través del camino que discurre al lado del río, contemplando esos árboles inclinados, doblegados por la fuerza del viento y el empuje de las aguas del Duero, y observando el bonito colorido que la humedad proporciona a las piedras de sus edificios históricos, mientras te sientes envuelto por el trinar de las aves a tu alrededor.

Han sido días en los que el aire fresco de la mañana y la luz etérea difuminando el ambiente me han proporcionado una fuerza especial que ha permitido que mi misión en la villa fuera realmente maravillosa, a pesar de ciertas injerencias externas no deseadas.

Aunque cuidar de una madre no es una  misión para mi, sino un vínculo ancestral de amor, es un placer y un honor que me llena de orgullo y satisfacción por dedicarle mi tiempo ahora y durante los últimos diez años en que ella vive en su mundo. Nunca he sido avaro con mi valioso tiempo por lo que respecta a mi madre, aunque las arrugas de mis ojos tienen mucho que ver con la soledad e incomprensión que he recibido durante todo esta larga etapa.

Y los escasos momentos de lucidez en que ella te dedica unas palabras o una sonrisa, se convierten en uno de esos instantes mágicos con los que te obsequia la vida de vez en cuando y que te llenan de felicidad, y que muchas otras personas se pierden por su soberbia y falta de generosidad. 

Han sido días en los que las nubes han teñido el cielo de gris, otros en que los cielos azules lo inundaban todo, pero todos ellos han sido memorables, llenos de admiración y gratitud hacia una persona luchadora que sigue desafiando al tiempo.

Estos días he sido como un náufrago en la playa de la vida. 

Porque saber mirar es saber amar.






martes, 29 de marzo de 2016

Personas tóxicas

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Almazán

¿Es posible que ni el tiempo, ni las desgracias, ni los errores ni reveses que nos da la vida hagan mejor a las personas, si no que al contrario, las hace todavía peores? Claro, estoy hablando de las personas tóxicas: aquellas que intentan que veas lo peor de la vida, aquellas que disfrutan con el mal y con las desgracias ajenas, las que critican y hablan mal de los demás constantemente y sin motivo, las que se alegran viéndote sufrir, las que lanzan calumnias sin fundamento, las personas falsas, egoistas y manipuladoras, las que hacen de la mentira su forma de vida, las que quieren destruirte por pura envidia, las buscadoras de codicia, las que quieren que caigas a toda costa, las que odian la verdad y la justicia, las que no reconocen la bondad, los valores y los méritos de los demás, aquellas que no soportan tus triunfos y tus desvelos, aquellas que no agradecen ni reconocen nada, aquellas personas soberbias y materialistas que sólo piensan en sí mismas, aquellas que sólo tratan de arrastrarte a su inframundo, aquellas que persiguen tu ruina, las que se alegran de tu dolor sin compasión, las que no hacen nada y encima se quejan de todo, las que confunden y falsean,...

En fin, mal vamos si alguna de estas personas está a tu alrededor. Su influencia nefasta puede reducirte a cenizas, a menos que sepas mantener la calma y no dejar que contaminen tu mente y tu alma con sus sucios enredos.

Terminaré diciendo que las injusticias se pagan, el dolor se supera, el coraje te levanta, los errores te enseñan y sobre todo, que la verdad y la justicia siempre prevalecen.

martes, 8 de marzo de 2016

Cantorales

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Entrar en una sala en la que la oscuridad lo inundaba todo, y descubrir tras una puerta abierta al pasado algunos ejemplares bibliográficos conservados durante siglos me hizo sentir la necesidad de plasmar ese instante en uno de mis cuadros, empezando por un boceto a lapicero.

Intentar trasmitir la magia del momento, preservando el color y la luz que presumo podría existir en esos monasterios, ha sido el motivo que me ha impulsado a pintar esta obra, en consideración a tantos hombres de fe que a través de los siglos los han escrito, iluminado y  conservado para que llegaran hasta nuestros días.

La sola penumbra del lugar ya hacía rememorar tiempos pasados, y escoger alguno de esos viejos volúmenes para pintarlos ha supuesto un sensorial placer en su estudio y ejecución.  He querido que fuera algo diferente a lo que suelo pintar tanto en la forma, como en el soporte, como en la técnica, tratando de captar  una cierta decadencia visual del paso del tiempo.

Es una obra pintada al óleo sobre madera, en la que los colores marrones imperan por necesidad. Algunas licencias me he tomado respecto a su enclave original que confieren identidad a mi forma particular de pintar.



Cantorales
Óleo sobre tabla
2016


Boceto estudio preliminar a grafito

viernes, 4 de marzo de 2016

El retrato de Ingres en el Prado

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Después de visitar la exposición de Ingres en el Museo del Prado, una sensación de serenidad y equilibrio se manifiesta en mi camino de vuelta a casa. Satisfacción por haber compartido unos momentos de entusiasmo contemplando la obra de este asombroso pintor francés, para el que la búsqueda de la belleza ideal se había convertido en el principal motor de su pintura.

Ingres fue ante todo un gran retratista, aunque muy a pesar suyo, pues el retrato era una disciplina que a él no le gustaba. Sin embargo, sus retratos son referentes de la Historia del Arte, en los que la perfección y el cuidado exquisito de líneas nos hacen emocionar al contemplarlos.

Observar con detenimiento el poder contundente de los retratos de El señor Bertin, La señora Moitessier o el de La condesa d'Haussonville te hace ver hasta qué punto Ingres buscaba la excelencia absoluta. Además, su pintura compagina al mismo tiempo la elegancia y belleza de los modelos clásicos junto a un afán de modernidad. . 

Me detengo especialmente en sus dibujos, una clase magistral de líneas puras a grafito, en las que se puede apreciar la grandeza artística y la potencia expresiva de este pintor.

Gracias al Museo del Prado por esta magnifica exposición que nos permite contemplar reunidas en Madrid todas las mejores pinturas de Ingres.




Madeleine Ingres con un tocado de flores
París, Musée du Louvre



martes, 9 de febrero de 2016

Una mirada a través de la ventana

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


A pesar del sol radiante, en el horizonte ya se atisban los primeros indicios de una gran tormenta de nieve, espesas concentraciones de nubes van difuminando poco a poco las formas más elevadas de las montañas de la Sierra de Gredos.

Desde el bosque me llegan los susurros del viento entre las copas del los pinos, esparciendo mil olores que evocan momentos perdidos de juventud.

Y desde esa ventana abierta al infinito observo la enormidad de este mágico entorno, seducido desde el primer momento por la belleza y la paz que allí se respira, lejos de la siempre bulliciosa Madrid. Un respiro en el tiempo.

Mi primer impulso fue plasmar el momento en mi cuaderno de viaje, explorando y dibujando el paisaje que tenía enfrente, agotando el grafito de mis lapiceros al límite.

Más tarde sentiría el contacto físico, buscando las sendas de este bosque de alta montaña, donde el equilibrio permanece inmutable. Y pisar la espesa capa de nieve caída durante la noche, sentirla en mis manos, descubrir las huellas de un corzo, el trino de algún pájaro, los cencerros lejano del ganado, presencias esquivas del lugar, me hacen sentir privilegiado.

Varios esbozos y apuntes han surgido de este viaje, que de seguro se convertirán en obras futuras.






jueves, 31 de diciembre de 2015

2015: Experiencia neoyorquina

Eduardo Beltrán y Garcia de Leániz / Madrid


2015 ha supuesto una gran proyección internacional de mi pintura. Nueva York me ha permitido compartir mi arte al gran público, un reconocimiento y un descubrimiento de mi obra por parte de muchas personas y muchos paises.

Estar representado en Nueva York por la galería de arte Agora Gallery, junto a la exposición que allí realicé  hace ahora un año, ha marcado un punto de inflexión en mi pintura. Desde entonces he recibido varias propuestas de colaboración de otras galerías de arte internacionales, estoy considerándolas, cuidando y mimando mi próximo proyecto porque deseo que al igual que Nueva York me permita crecer tanto personal como artísticamente.

La historia de mi pintura ha sido una evolución constante, de resurgimientos y de imposibilidades de plasmar en mis obras de arte todos mis anhelos, pensamientos e inquietudes. Siempre he dicho que el tiempo que se tarda en pintar un cuadro puede matar la espontaneidad del primer momento, cuando las ideas desbordan la mente de un pintor. Sin embargo, y a pesar de que en el camino se puede perder algún proyecto, esto no significa que al día siguiente otros nuevos inunden la imaginación, volviendo a empezar de nuevo.

No quisiera terminar el año sin dedicar un especial y cariñoso recuerdo a esa maravillosa y vibrante ciudad de Nueva York, sobre todo al mundo artístico que allí conocí y que me permitió conocer a un gran número de artistas de todos los rincones del mundo.

Thank you New York!