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miércoles, 23 de septiembre de 2015

Cuando las flores formaban parte de mi pintura...

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Almazán


Estos últimos días que he pasado en Almazán, deambulando abstraido por las muchas estancias de las que dispone la vivienda de mis padres, he estado observando detenidamente los cuadros que pinté hace ya muchos años y que pueblan las paredes de esta antigua casa.

Es curioso, pero los cuadros de flores pintados al óleo con espátula tienen una gran presencia. Recuerdo esos años en los que las composiciones florales en cestos o jarrones ocupaban una gran parte de mi tiempo pictórico, evidenciando ya mi fascinación por el color.

En el arte, siempre es bueno mirar hacia atrás, examinar nuestras primeras obras, ver la evolución que hemos experimentado con el tiempo, y comprobar que hoy día nuestro trabajo es el resultado de un proceso creativo que hunde sus raíces en todos esos momentos iniciales en los que sentimos la emoción estética como algo muy nuestro, imprimiéndo carácter a nuestro trabajo.

Una sonrisa asoma a mis labios al contemplar ahora estos cuadros, pensando en esos tiempos de vino y rosas, en los que la exaltación del color en la sencillez de unas obras sin más añadidos que unas simples flores, transmitían alegría a mis pinturas, aunque también se podía percibir ya un cierto aire de melancolía.

Mi obra se ha desarrollado siempre siguiendo mi gusto personal, sin injerencias externas. Una autonomía que da reconocimiento a mi pintura. Por eso, quise fotografiar alguno de esos cuadros con el móvil  y compartirlos en una entrada de mi blog.


















Cuadro perteneciente a mi amiga Aurora






lunes, 17 de agosto de 2015

Una galería Ebelgarle

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Como si se tratara de una de esas antiguas galería de pintura, he realizado en una de las paredes de mi estudio esta pequeña composición de diferentes obras de mi pintura, en atención a los primeros coleccionistas de arte, que vieron la pintura como una verdadera forma de entender la vida.





miércoles, 12 de agosto de 2015

La caída de un coloso

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Como visitante asiduo del Parque del Retiro, ya sea para pintar o dibujar, patinar, ir en bicicleta o simplemete pasear al abrigo de sus impresionantes frondas arbóreas, hace que valores sentimentalmente este magnífico enclave de naturaleza en pleno corazón de Madrid.

Por eso, cuando ayer iba patinando, como de costumbre, y vi que habían talado uno de los centenarios pinos carrascos que bordean el Paseo de Coches, me quedé impresionado. Un gigante de más de 150 años, testigo mudo de varias generaciones de madrileños y de la historia de la ciudad, había acabado su vida de esta manera.

Pregunté a unos operarios que estaban ya serrando su tronco el motivo de la tala, pues a todas luces el árbol estaba perfectamente sano. Medidas de precaución me dijeron, pues al parecer en un estudio que se ha hecho de los árboles del parque, se tienen que talar aquellos que tengan un posible riesgo de caerse. No se, quizá se podría haber anclado o sujetado al suelo de alguna otra manera, al tratarse de un ejemplar tan antiguo. 

Lo cierto es que el pasado mes de mayo terminé mi cuadro "Árboles del Retiro", y curiosamente uno de ellos era el que ahora se ha talado. Por lo menos, su perfil recortando los cielos de Madrid quedará para siempre en mi pintura.



Esto es lo que ha quedado de semejante coloso



Árboles del Retiro
Óleo sobre lienzo
Mayo 2015



jueves, 6 de agosto de 2015

Las primeras galerías de pintura

Eduardo Beltrán y García de Leaniz / Madrid


A partir del Renacimiento, el auge del mundo del arte empezó a promover el coleccionismo. Y será a partir del siglo XVII cuando se empiecen a ver grandes colecciones de arte en Europa, cuyos propietarios exhibirán en impresionantes galerías de pintura, que seran además representadas en diversos lienzos, los cuales les servían como instrumento visual de propaganda, prestigio, nivel cultural e intelectual  y poder económico del titular.

El triunfo de la pintura como el arte principal había llegado a su máximo esplendor. No había corte europea que no encargarse innumerables obras a los mejores pintores del momento con representaciones de todo tipo, manifestando una apasionante y creciente aficción y gusto por la pintura. Quizá fue éste el germen del coleccionismo de arte, que en pleno siglo XXI mantiene su total vigencia y protagonismo a pesar de la crisis. 

Porque el arte es ante todo una pasión. Es una forma de entender el mundo. Sin olvidar el importante aspecto económico que tiene la inversión en obras de arte, cuando un coleccionista compra una determinada pintura es porque ve algo especial en ella, algo que le conecta con la pura esencia del artista que la pintó. Está adquiriendo un trozo de historia, pintada por alguien que sintió que debía representarla de esa forma conforme a su sentimiento de ver y entender la vida.

Los Paises Bajos, cuna de grandes pintores de género, fue uno de los primeros paises en representar pictóricamente estas fantásticas colecciones. Es un placer dejarte seducir por alguna de estas pinturas. Una de ellas se conserva en el Museo del Prado,  me refiero a la galería de pinturas del archiduque Leopoldo Guillermo en Bruselas, pintada por David Teniers. Parada obligada para todos aquellos que visiten el Prado.





"El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas"
David Teniers
Museo Nacional del Prado
Madrid

miércoles, 22 de julio de 2015

Tiempo de dibujos

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Desconectar y buscar la quietud en Madrid a mitad del mes de julio es realmente fácil, la ciudad se vacía de una población ávida de playas para pasar sus vacaciones estivales. Es un momento idóneo para perderse en el frescor y la paz de los innumerables parques y jardines que ofrece la ciudad.

Una gran oportunidad que aprovecho además para llevar mis lápices y cuadernos de dibujo, en los que los bocetos del entorno elegido van cobrando forma según va pasando la mañana. Temas vegetales sobre todo, pero también alguna construcción caprichosa, como las ruinas de la ermita románica de San Isidoro, del siglo XI, y que se encuentra, si, en el Parque del Retiro.

Dibujar en estos bonitos exteriores me ayuda a no perder las ideas que algún día se plasmaran en obras pictóricas, y al mismo tiempo retomar con fuerza el hábito de dibujar todo lo que se me pone por delante, captando siempre los matices que me parecen más interesantes.  

No cabe duda de que mi portafolios se está enriqueciendo con todos estos nuevos bocetos dibujados in situ, germen seguro de proyectos cercanos.








lunes, 13 de julio de 2015

Parón obligado

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

A veces las circunstancias del momento y la vida misma, te hacen reconsiderar muchas premisas que teníamos asumidas de antemano como inmutables. Un error. La vida se encarga de devolverte a la realidad de un plumazo. Y todas esas cosas por las que has estado luchando y peleando como un gato panza arriba durante tanto tiempo, se van cayendo a pedazos. No por falta de principios firmes ni credibilidad absoluta, sino porque las implacables injerencias externas que nos envuelven acaban imponiendo sus reales.

No hay que titubear cuando zozobra el barco, hay que presentarle la mejor cara y asumir la derrota. No es una derrota definitiva, pero si devastadora, y con consecuencias impredecibles. No se puede luchar eternamente contra corriente, porque al final acabas tocado. Hay situaciones, personas y circunstancias que no tienen remedio. Según dicen, en estos casos lo mejor es la indiferencia, aunque en mi caso no lo puedo asumir. No es propio de mí dejar de pensar y pasar de todo...mi carácter me lo impide.

Siempre he sido una persona optimista y positiva. Me aterra pensar que pueda atraer la negatividad a mi alrededor, con sus consecuencias nefastas para todo. Por eso, antes de que se contaminen todos mis esfuerzos, un contundente y obligado parón se impone en todos los aspectos de mi vida, incluyendo lamentablemente la pintura.

Es en estos momentos cuando pienso en esa frase que escribí hace tiempo: "si la vida fuera un mar, me perdería en él".




El grito
Edvard Munk
Galería Nacional
Noruega

sábado, 27 de junio de 2015

Dominó se ha marchado

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Tenía la cara más bonita y simpática del mundo. Era noble, dulce, todo bondad, lleno de vitalidad y energía, y además, era un auténtico macho dominante, con un gran instinto protector de su entorno y de los suyos. Siempre estaba pendiente de todo lo que acontecía a su alrededor, deambulando por su territorio, vigilando y marcando su propiedad sin descanso. Era libre. Y vivió toda su vida como a él le gustaba, disfrutando de esa libertad como solamente un gato sabe hacerlo.

Su hermana se fue tristemente hace ya dos años. A ella le dediqué una de mis mejores y más emotivas entradas en mi blog: "Su límpida mirada se apagó para siempre". Ahora él se ha ido. Se llamada Dominó.  Su imagen y belleza siempre estarán en mi recuerdo y en mi corazón.

Eran tres hermanos, y sus interminables juegos inundaban de luz esos caóticos y abigarrados lugares de Bautista. No voy a hablar de su vida, pues lo que digo en "Su límpida mirada se apagó para siempre" es extensible también a Dominó. Matizando que un macho siempre es más independiente que una hembra, siempre que bajaba a verlos venía corriendo, ronroneando sin parar, a darme cabezazos en mis piernas demostrándome su lealtad y afecto sinceros. Podría escribir tantas cosas bonitas sobre él... 

Se ha ido, quiza en el mejor momento, sabedor de que el lugar donde había vivido toda su vida está siendo desmantelado en aras del egoísmo y la ambición humana, raza depredadora por antonomasia que no se detiene ante nada. Su espacio, su territorio, están desapareciendo, al igual que la historia que allí ha acontecido durante los últimos 90 años. A nadie le importa, nada importa, todo pasa, muy poco deja huella, sobre todo para muchos de los que aquí quedan. Presiento que se está cerrando un circulo que se inició ya hace tiempo.

La noticia de su muerte me ha causado una profunda tristeza,  pues no le veía desde hacía varias semanas, ya que ultimamente mis visitas a Almazán se reducen exclusivamente a responsabilidades, sin tiempo para otras cosas. No he podido despedirme de él, expresarle la alegría de volver a verle y acariciarle, demostrarle mi agrademiento por haberle conocido. Pero su recuerdo vivirá en mi. Siempre mantendré vida su presencia.

No es de extrañar que cualquier día me lo encuentre a la vuelta de cualquier esquina en Almazán, pues de una cosa estoy bien seguro, Dominó transmitió sus genes a muchos descendientes durante los últimos años. Era un seductor.

Y fue libre.


Dos videos de apenas 1 minuto que les hice cuando eran cachorros:
Blanquita, Dominó y Tigrilla







Dominó


jueves, 4 de junio de 2015

Imprimiéndo carácter

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Abrir nuevas etapas en la evolución de todo tipo de arte siempre es un verdadero reto, y la situación que me envuelve en estos momentos ha supuesto un punto de inflexión en mi pintura. Sin dejar totalmente de lado la etapa abierta hace apenas dos años, ahora mi pintura empieza a girar por nuevos caminos, poniendo en práctica otras ideas y proyectos más acordes con mi actual estado de ánimo.

La vida de un pintor siempre está envuelta de situaciones cambiantes, que influyen decisivamente en su obra, tratando de reflejar esos momentos, esos instantes fugaces que hacen que el tiempo sin límite que pasas delante de un lienzo te produzca un estímulo valioso.

Satisfacción que se siente, al mismo tiempo, cuando tu trabajo es reconocido y valorado. Es un  auténtico placer encontrar a personas que te dicen:  " ...reconocería tu estilo de pintar árboles entre todos los cuadros del mundo...", entre otros muchos comentarios que me han hecho a raíz de terminar mi última obra "Árboles del Retiro".

Independientemente del estilo, la técnica u otras observaciones estéticas, la pintura tiene que llegar por lo que dice, por lo que puedes ver detrás al contemplar un cuadro. Con mi pintura intento trasmitir emociones, y que el que la contemple las pueda hacer suyas, y sienta que detrás de una obra hay algo más que una mera percepción artística.

Por todo ello, ando estos días perdido en mi estudio, ultimando bocetos y transmitiéndolos a mis lienzos, retomando el dibujo como eje esencial de mis composiciones, y abstrayéndome en lo posible de arbitrarias injerencias externas.







martes, 19 de mayo de 2015

Almazán en el catastro de 1751

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Las Respuestas Generales del Catastro del Marqués de la Ensenada constituyen la más exhaustiva y antigua encuesta realizada sobre los pueblos de la Corona de Castilla en el siglo XVIII. Se llevó a cabo sobre 14.672 entidades de población. En sus documentos quedaron registrados más de siete millones de personas y varios cientos de millones de piezas de tierra, se contaron las colmenas, los árboles, cada una de las cabezas de ganado,... no quedó casa, ni corral, ni tienda sin medir,... un exhaustivo informe registrado en 78.527 volúmenes que pretendía implantar una reforma fiscal y un registro de bienes, que sin embargo no entraron en vigor.

Por lo que respecta a las respuestas dadas por los representantes de la Villa de Almazán a las autoridades allí desplazadas en el año 1.751, es enorme  la cantidad de datos interesantes que se pueden obtener de esa época sobre esta villa castellana.

"En la Villa de Almazán, a veinte días del mes de enero de mil setecientos cinquenta y un años, el señor Don...", así comienza el llamado interrogatorio, al que las autoridades locales debían responder, bajo juramento,  ayudadas por peritos, y que constaba de 40 preguntas sobre el nombre, límites, jurisdicción, fuentes de riqueza de los vecinos y el concejo, incluyendo campos, casas, cultivos, ganadería, comercio e industria, y número de contribuyentes.

Después de leerla, me gustaría mencionar unos cuantos datos sueltos que, como amante de la historia y adnamantino, me han parecido interesantes, y que he transcrito para facilitar la lectura:

"...La Villa de Almazán es un  señorío perteneciente al Marqués de Almazán, Conde de Altamira..., la población de la villa se componía de cuatrocientos noventa y un vecinos..., hay cuatrocientas treinta y cinco casas habituales, dos inhabitables y veintitrés arruinadas..., hay 10 iglesias parroquiales: San vicente, Campanario y Santiago, San Miguel y Santo Domingo, San Pedro y San Andres, Santa María..., dos hospitales, el de San Lázaro y el de Nuestra Señora de Guadalupe..., tres conventos, Santa Clara, San Francisco y otro de Capuchinos..., novenas y rogativas a Nuestra Señora de Campanario...,

...dos casas destinadas a tabernas..., otra destinada a tienda de pescados, aceites y vinagres..., otra casa destinada a carnicería..., cuatro mesones..., abastos de panadería..., se celebra un mercado los martes de cada semana en el que se vende cáñamo, lino, legumbres, trigo, avena, cerdos..., se celebran dos ferias al año en esta villa, una en Todos los Santos, a primeros de noviembre y otra el día de San Pedro, el 29 de junio...,

... José Redondo Gamarra, sacristán y organista de las parroquias de Santa María y San Salvador...,  Juan Muñoz, cura propio de la parroquia de San Esteban..., 23 clerigos..., 19 maestros alfareros..., 6 tejedores de paño..., 2 pescadores de barco...,35 jornaleros..., 21 pobres de solemnidad...,

...Pedro Lumbreras, Juana López Motenegro, Manuel Antonio Martínez de Azagra, José Almarza, Ignacio Laínez, Antonio Fernández de Velasco y Medrano, Gutierrez Caravantes...

...el Marqués de Almazán, Conde de Altamira, nombra anualmente 2 alcaldes ordinarios por los Estados Noble y General, 6 regidores, un procurador y un alguacil...,"

En fin,una información curiosa que nos acerca más a la historia de esta villa.Y aunque la caligrafía de los documentos es excelente, una transcripción es neceraria  para poder entender sin problema esa valiosa e interesante información de mediados del siglo XVIII.