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martes, 24 de enero de 2012

2011: Reflexiones sobre un año difícil

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid


Si tuviera que definir con una sola palabra al convulso año 2011, creo que me decantaría por la de "anacrónico". Ha sido un año difícil, cargado de tensiones a todos los niveles, hemos vivido momentos complicados, situaciones embarazosas, noticias estremecedoras,... Pero hay algo que debemos aprender de toda esta crisis. En este sentido, sería necesario sacar conclusiones más realistas en la adopción de aptitudes futuras, y aplicar más habitualmente el sentido común como norma general.

La crisis financiera trajo consigo a la crisis económica, y ésta a su vez nos dejo una gran crisis de confianza, la cual se ha asentado firmemente en nuestra sociedad. La desconfianza se ha apoderado de todos los estamentos, pero sobre todo, es el ciudadano de a pie el que la ha acogido con más interés, pues es el que más está padeciendo la crisis. Y es precisamente esta sociedad, la que más ha sabido reaccionar ante estos duros embates, tomando pautas de austeridad y control del gasto.

Si hay algo realmente lamentable en todo este nefasto proceso, es la oleada de desempleo que asola a muchos países, sobre todo entre los más jóvenes, grave problema que debe ser la prioridad esencial de todos los gobiernos. La recuperación de un empleo estable será la base principal para lograr una normalización social coherente en el mundo.

Dentro de la vorágine y la confusión, creo, no obstante, que ha sido un año de consolidación, iniciándose un ciclo de regeneración que llevará a cambios trascendentales en la dinámica de la política internacional futura, tomándose decisiones más acordes y responsables con los nuevos retos a los que tendremos que enfrentarnos, tanto a nivel colectivo como individual. Toda etapa nueva que se inicia es un momento idóneo para la renovación y la recuperación.

Es un hecho que la fragilidad del sistema financiero mundial ha puesto en tela de juicio muchas premisas que se tenían como inmutables. Aunque lo realmente increíble, es que el destino económico de los países esté en manos de las todopoderosas agencias de calificación. Un mundo supeditado a lo que digan Moddy's, Standard & Poo's y Fitch es totalmente inmoral, cuando fueron precisamente estas agencias las que dieron su máxima nota a las famosas hipotecas de alto riesgo en 2008. 

Es verdad que la recuperación económica pasa por lograr una consolidación fiscal efectiva, intentando alcanzar un crecimiento sostenido y estable, pero no a cualquier precio. Vivimos una situación muy complicada, y las medidas que se avecinan no son precisamente la panacea perfecta, pero debemos estar preparados para recibir a la señora "austeridad" como compañera inseparable de nuestras vidas durante un buen tiempo. Tendremos que echar mano de la imaginación y el buen humor, si no queremos caer en un estado de abatimiento permanente que acabe por llevarnos a la desesperación. 

En el caso de nuestro país, España sigue estando en el ojo del huracán, por lo que las medidas serán, si cabe, más estrictas, y nuestro compromiso con la economía internacional nos obligará a llevar a cabo acciones constantes  para reducir el gasto que se traducirán en recortes y más recortes. Sólo una política inteligente de creación de empleo hará que los españoles consideremos que tanto sacrificio tenga un sentido. El pueblo español siempre ha sabido responder en los grandes momentos, esperemos que en este se cumpla también la premisa. Aunque, la verdad, lo tenemos difícil.




Sinfonía del tiempo
Óleo sobre lienzo
1986

jueves, 12 de enero de 2012

Alegato en defensa de la Monarquía

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Son tiempos difíciles para la Institución Monárquica en España, situación enturbiada por motivos diversos que últimamente están dañando una imagen que ha permanecido prácticamente inalterable desde la subida al trono de Don Juan Carlos I, avalada por la conducta ejemplar de todos los miembros de la Familia Real. El hecho de que un consorte de la Familia Real pueda haber cometido delitos imputables, no indica implicación alguna de la propia Institución como algunos pretenden hacer ver, tergiversando como siempre la realidad, e intentando poner en tela de juicio a la propia Monarquía como forma de gobierno, que en España es símbolo de unidad y permanencia del Estado,  ejerciendo un importante poder de arbitraje y moderación en el funcionamiento de las instituciones y de las diferentes fuerzas políticas, siendo además un  elemento esencial de integración nacional de las distintas zonas de España.

Don Juan Carlos ha sido el principal artífice de la consecución y consolidación de la democracia pluralista en nuestro país, teniendo una  visión de gran estadista que muy pocos consiguen alcanzar, y demostrando esa valentía permanente de gran personaje. Ha intentado infatigablemente en todo momento mediar con las posturas más inflexibles en la construcción y desarrollo de nuestro Estado de Derecho. La monarquía española encuentra su legitimidad principal (al margen de la histórica) en estar al servicio del bienestar cívico de todos los españoles, y el rey ha sabido hacer suya esta legitimidad. La Corona se mantiene por razones de utilidad; es un poder histórico vinculado al interés nacional, al servicio de España y de todos los españoles, siempre preocupada por todos sus problemas, especialmente los de orden social.

A lo largo de muchos siglos la monarquía ha sido el sistema de gobierno de los países europeos, con sus logros y sus fracasos. No me sirve la justificación de que en la actualidad está fuera de contexto, escudándose en la crisis mundial que estamos padeciendo en estos días convulsos. Supongo que no tendré que recordar que la crisis se inició en una república presidencialista: Estados Unidos. Mencionar solamente que los países  con monarquías parlamentarias son los más prósperos y ricos del mundo, y se encuentran entre las naciones políticamente más libres, socialmente más justas y económicamente más desarrolladas. Sí, ya se que están Alemania y Francia también en esa lista. Siempre hay honrosas excepciones. Y que yo sepa, todas las repúblicas, tanto presidencialistas, semipresidencialistas o parlamentarias tienen los mismos problemas, los mismos gastos de representación, ... Creo que es procedente mencionar, que las razones en favor de la República son bastante obvias. En cambio, las razones en favor de la Monarquía requieren una profundización más precisa.

En este sentido, hay algo que me pregunto, y sería interesante conocer, si las personas que se oponen a la monarquía parlamentaria como forma de gobierno, se oponen también a la república parlamentaria, pues ambos sistemas cuentan con un Jefe del Estado y un Jefe de Gobierno, y en ambos casos el Jefe del Estado, ya sea un rey (hereditario) o un presidente (electivo),  no tiene poderes ejecutivos. Pongamos el caso de España y Alemania. 

En España presiento que hay una idea equivocada, asumida por una parte de la población, del concepto de república. La equiparan a la Segunda República Española de 1931-1939. Se piensa que una república hoy en día sería algo parecido a aquélla, de signo izquierdista socialista, sin tener en cuenta que la mayor parte de las repúblicas occidentales en la actualidad son de centro derecha, y España no iba ser la excepción. La alternancia de los grupos políticos mayoritarios de centro izquierda o centro derecha sería la forma habitual en una república, como ha sido hasta ahora con el sistema de monarquía parlamentaria. Yo no voy a entrar en el debate de si es mejor una república o una monarquía, me remito a los hechos consumados. Cada cual tiene sus ideas políticas y se expresa libremente. Pero es cierto que hoy se confunde en nuestro país el concepto de república como algo de izquierdas y el concepto de monarquía como algo de derechas, y que los gastos de representación son mayores en una que en otra. Nada más equivocado en pleno siglo XXI. Y la demagogia esta a la orden del día. Ya lo dijo Aristóteles: "un montón de gente no es una república".

Tampoco voy a entrar en temas históricos en estos momentos, porque me alargaría demasiado, sólo señalar que en España hemos tenido grandes reyes que han llevado a nuestro país a lo más alto, citaré como ejemplo a Isabel I de Castilla o a Felipe II. También hemos tenido reyes nefastos como Carlos IV y Fernando VII, que han sido la encarnación de la estupidez y la ineficacia más bochornosas. Centrándome en el caso que nos ocupa, Don Juan Carlos I ha sido todo un ejemplo de disciplina y eficacia para toda una generación de españoles, que hemos visto como nuestro país ha pasado del aislamiento a convertirse en una nación moderna y respetada en todo el mundo por lo que somos, siendo nuestro rey un referente mundial. No hay puerta en ningún país que no se abra para el Rey de España. El prestigio y la profesionalidad siempre preceden a Don Juan Carlos en todas las partes a donde va.

El hecho es que los españoles somos muy dados a olvidar las cosas buenas muy pronto, es uno de nuestros defectos, centrándonos más en lo negativo, un sentimiento atávico que nos persigue desde el pasado. Somos especialistas del pesimismo. Pero gracias a una de nuestras virtudes, la generosidad, conseguimos superar muchos obstáculos. Sin embargo, he ahí que aparecen también en escena ciertos programas del cotilleo más morboso y chabacano, al que muchos son adictos. Nos machacan hasta quedar extenuados con consignas malintencionadas, confundiendo la auténtica realidad, con informaciones más que sospechosas que no se basan en hechos comprobados, aderezándolas ademas con un esperpéntico despliegue de vulgaridad y mal gusto.

Lo que trato de explicar es que no se puede hablar a la ligera, influenciados por medios externos poco fidedignos sobre temas muy serios como es el caso del sistema de gobierno de una nación. Tenemos que formarnos nuestra propia opinión a base del conocimiento, de la información seria, del contraste de hechos, de una observación lo más detallada y continuada posible de los temas que nos interesan en la actualidad,  en definitiva informarse de forma seria. Y si hay algo realmente cierto en esta vida es que una persona seria es una persona bien informada.

La columna vertebral de la democracia es la soberanía nacional, la cual reside en el pueblo, y la Corona es garante de su continuidad. Por ello, respetemos este símbolo inmutable de nuestro Estado, y no permitamos que la ingratitud se asiente en nuestra sociedad.

Terminaré citando las palabras históricas del juramento de sus vasallos a los reyes de Aragón en su coronación, y que sirven para enmarcar la imagen de nuestro rey: "Nos, que valemos tanto como vos, prestamos juramento a vos, que no valéis más que nos, y os hacemos nuestro rey, siempre que vos guardéis nuestras leyes y libertades".




SS.MM. LOS REYES DE ESPAÑA


martes, 27 de diciembre de 2011

La arquitectura en el arte

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

La oferta cultural en Madrid siempre es formidable, y en lo que se refiere a grandes exposiciones tenemos la oportunidad de apreciar en estos día el arte de importantes pintores universales. En este caso me referiré a la de "Arquitecturas Pintadas, del Renacimiento al siglo XVIII", exposición que está organizada en dos partes. La primera tiene lugar en el Museo Thyssen-Bornemisza, que abarca las pinturas desde el Renacimiento hasta el siglo XVII, y la segunda en la Fundación Caja Madrid que contempla las obras del siglo XVIII.

Expondré en este momento las obras del siglo XVIII de la Fundación Caja Madrid. Siempre he sido un admirador de las pinturas temáticas de representaciones arquitectónicas, composiciones de todas las épocas que nos delatan el valor histórico y social del momento representado en cada cuadro. La Sala de Exposiciones de Fundación Caja Madrid, conocida como Casa de las Alhajas, es perfecta para exhibir una colección de esta índole, dándole el realce que exige una muestra como esta. Entrando en la sala de la planta baja, todas las miradas se dirigen al fondo, donde en el centro destaca el magnifico trabajo de Canaletto  "La Plaza de San Marco de Venecia", una vista realmente sorprendente de esta plaza, donde el colorido y la minuciosidad de sus detalles nos trasladan a la Venecia del siglo XVIII.

Esta planta baja, así como la planta primera, están dedicadas a las ciudades y arquitecturas europeas, presentadas como "Las ciudades del Grand Tour". Es un conjunto de vistas de ciudades europeas, sobre todo italianas, donde se puede apreciar la moda de la época por las pinturas que representaban sus monumentos más representativos. Destacar las vistas de Venecia, Roma, Florencia y Nápoles, siendo Gaspar van Wittel un iniciador en este tipo de pintura, entre cuyas obras  sobresale la "Piazza Navona".  Muy interesantes son las representaciones del Madrid dieciochesco, destacaría "Vista de la calle de Alcalá en Madrid", de Antonio Joli.También vistas de ciudades como Madrid, París, Viena y Londres.

Pero si hay un artista por el que siento profunda pasión, ese es Bernardo Bellotto. Cualquiera de sus obras que podemos contemplar en esta exposición son sencillamente maravillosas. El colorido, la luz, la temática arquitectónica escogida, la fuerza de sus pinceladas,... están llenas de una magia que te envuelve suavemente y hace de su contemplación un auténtico placer para los sentidos. La fuerza del color en sus obras es prácticamente inmejorable. Obras como "La Piazza della Signoria en Florencia", "Santa María d'Aracoeli y el Capitolio en Roma", "Capricho con puente" o "Capricho romano con el Coliseo" son fiel testimonio de su buen hacer en el arte pictórico.

Buena representación también de los pintores Giovanni Paolo Panini, Hubert Robert, Francesco Guardi, Michele Marieschi, Piranesi, Marco Ricci. Se pueden contemplar asimismo obras de una de las grandes pasiones de los eruditos de esa época, como fue la arqueología. De ahí, uno de los temas de la exposición: La Poética de las Ruinas y La Ruina y la Memoria. Ruinas que asemejan grandes decorados clásicos en los que el mundo antiguo cobra especial protagonismo con unos efectos impactantes a los ojos de los visitantes.

Exposición que no hay que perderse, para percibir el sentimiento de unos artistas que en su momento fueron referentes de la cultura europea, y hoy en día son maestros universales.



Paseo de La Ronda. Almazán
Ebelgarle
Óleo sobre lienzo
1982

miércoles, 14 de diciembre de 2011

El arte de los zares de Rusia llega a Madrid

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

No tengo palabras para describir la magnífica exposición El Hermitage en el Prado, una exposición única y extraordinaria en todos los sentidos, siendo la primera vez que se pueden contemplar fuera de Rusia tan importantes y numerosas obras de este prestigioso museo de San Petersburgo, considerado uno de los mejores del mundo, tanto en cantidad como en calidad. Y gracias al Prado tenemos la oportunidad de pasear por unas salas cargadas de historia del arte, que abarca desde el siglo IV a. C. hasta el siglo XX, admirando pinturas, dibujos, esculturas, orfebrería, artes decorativas, trajes de corte...

Siempre he dicho que la cultura es la única que puede salvar a Europa. Y en esta ocasión podemos ver en el Prado todo una realización de cultura colosal que sólo el arte puede alcanzar, materializándose  en una satisfacción visual que arrebata nuestros sentidos.

La colección está perfectamente estructurada en varios espacios con un montaje excelente, comenzando la exposición con un espléndido despliegue retratístico en fondo amarillo de los zares Pedro I el Grande, su nieta política Catalina la Grande y el nieto de ésta Nicolás I, de cuyas colecciones provienen la mayoría de los fondos del Hermitage. Siguiendo con una magnífica colección de vistas de San Petersburgo del pintor Benjamín Patersson, donde se nos muestra la ciudad creada por Pedro I el Grande en todo su esplendor a punto de cumplir cien años desde su fundación en 1703.

Pasar a la oscuridad de la sala  del Oro de los Nómadas de Eurasia y el Oro de los Griegos es un perfecto deleite para los sentidos en donde se puede comprobar el magnetismo y el poder que este metal ha ejercido a lo largo de los siglos en las diversas civilizaciones. Son realmente admirables las piezas expuestas del oro de Siberia, pertenecientes a la Colección Siberiana de Pedro I, el oro de los antiguos nómadas escitas de Eurasia. La delicadeza y perfección de estos trabajos de orfebrería es asombrosa, entre los que destacaría una pieza única, el "Peine con escena de batalla", del cual hay varias hipótesis interesantes sobre la escena que representa; asimismo los torques y broches de estilo animalístico, como la phalera y los brazaletes no tienen comparación.

Por lo que respecta al oro de los griegos, muchas de cuyas piezas proceden de las excavaciones llevadas a cabo en el siglo XVIII en la zona septentrional del Mar Negro, tienen una gran importancia artística e histórica. Destacaría entre ellas, la lujosamente decorada "Diadema con nudo de Hércules", de oro, granates almandinos, cristal y esmalte. La reina Doña Sofía dedicó especial atención a esta pieza cuando inauguró la exposición. Igualmente sobresalen "Torque con jinetes escitas", y el "Colgante con cabeza de Atenea Partenos", medallón que muestra la cabeza de la diosa Atenea  Partenos, siendo la representación más antigua que se conoce de la escultura que Fidias realizó para el Partenón de Atenas.

En cuanto a pintura, no tengo adjetivos para explicar semejante muestra de obras maestras. Las paredes de la sala de pinturas, esculturas y dibujos de los siglos XVI y XVII, se tornan en color rojo para dar cabida a un intenso recorrido por la historia del mejor arte. Señalar las dos pinturas sobre San Sebastián, una de Tiziano Vecellio, en donde el santo va emergiendo de la oscuridad, ideada en principio para medio cuerpo, al que luego el pintor añadió un nuevo fragmento de lienzo para pintarla de cuerpo entero; y el "San Sebastián curado por las santas mujeres", de José de Ribera, en la que destaca el perfecto cuerpo desnudo del santo y la hermosa cabeza de Santa Irene. Y si hay un cuadro que llama poderosamente la atención, ese es el "Tañedor de laúd", de Caravaggio, una de las pinturas más famosas del Hermitage, donde la sensualidad del joven representado parece que nos está transmitiendo la música que interpreta, y el bodegón de flores y frutas en la parte izquierda nos da una sensación de proximidad.

Sobresalen los cuadros de Veronés "La lamentación sobre el cuerpo de Cristo muerto"; El Greco "San Pedro y San Pablo";  Velázquez "El Almuerzo"; Antonio Pereda "Bodegón"; Mengs "Perseo y Andrómeda".

Mención aparte merecen los representantes de la pintura flamenca y holandesa del siglo XVII, encabezados por Rubens con su maravilloso "Paisaje con un carro de piedras"; Rembrandt con "Caída de Hamán"; Frans Hals con "Retrato de Hombre"; Van Dick con "Henry Danvers, conde de Danby"; Paulus Potter "El perro guardián". Y una de mis obras favoritas es un dibujo a lápiz, tinta y aguada de Jan Brueghel el Viejo "Paisaje invernal con patinadores", francamente fascinante.

También me gustaría significar otra de mis pinturas favoritas, "La Kreuzkirche en Dresde" de Bernardo Belloto,  y "Los atributos de las Artes y la recompensa que se les conceden" de Chardin.

En escultura, la terracota de Bernini "El éxtasis de Santa Teresa" derrocha una elaboración exquisita. Y las esculturas "Cabeza del genio de la muerte" y "La Magdalena penitente" de Antonio Canova son la culminación de la belleza expresiva ideal.

También hay una buena muestra de arte representativo de los siglos XIX y XX, que se presenta en una sala en la parte superior del Prado. Estas obras se fueron adquiriendo a partir de la Revolución de 1917, y muchas proceden de colecciones privadas. Se pueden contemplar cuadros de Picasso, Gaugain, Matisse, Renoir, Cézanne, Derain, Ingres, Van Dongen, Morandi...Me gusto mucho la pintura de Caspar David Friedrich "Amanecer en las montañas", una composición magistral muy simbólica que nos sugiere la existencia de un mundo infinito y eterno a través de las cadenas montañosas que se suceden al fondo del paisaje. Y para terminar la exposición, uno de los cuadros más significativos de Kandinsky "Composición VI".

Una gran selección también de las artes decorativas de Oriente y Occidente. Como representante de las joyas europeas destacaría el "Ramo de acianos con espigas de avena en un jarrón" de la casa Fabergé. Muy interesante es un pinjante de cuarzo que perteneció al pirata Francis Drake, como también el "Pinjante con una carabela" de esmeraldas, español del siglo XVI. Y en cuanto a la orfebrería oriental la maravillosa "Horquilla grande con paisaje" de la dinastia Ming, o la exquisita "Caja en forma de cesta" que perteneció a Catalina la Grande.

Terminaré agradeciendo el importante intercambio entre el Museo del Prado y el Museo Estatal del Hermitage, que nos permite ver una deslumbrante exposición, única en todos los aspectos, y que seguro sera una de las más visitadas. Puntualizar que el Prado también llevo sus tesoros al Hermitage de febrero a mayo de este año, y decir que esa exposición El Prado en el Hermitage fue la más vista de la historia del museo ruso. Exposiciones ambas que se han convertido en un acontecimiento a nivel mundial.



El tiempo que pasa
Óleo sobre lienzo
1987





martes, 6 de diciembre de 2011

México, un país admirable

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Todo lo bueno que se pueda decir de México es poco. Un país maravilloso poblado de gente realmente admirable, donde el afecto, la amabilidad y la simpatía  son su seña de identidad. Todo lo que  proviene  de allí es cultura magnífica, donde han sabido respetar la riqueza de su pasado tradicional milenario con un gran  progreso fruto de la modernidad, manteniendo un equilibrio constante de fuerzas que hacen de la cultura mexicana un auténtico referente mundial. Por algo es uno de los países más visitados del mundo.

México es un crisol de culturas precolombinas impresionante, y con la llegada de los españoles y su fusión con ellas, se creó un mestizaje único en el mundo que se logró étnicamente con todo el bagaje del sincretismo religioso y cultural que impregna a la sociedad mexicana, que la convierte en un pueblo orgulloso y digno de admiración, creando una simbiosis racial llena de rasgos extraordinarios a todos los niveles, pero sobre todo en lo cultural. Me viene a la mente la  controvertida obra del escritor y filósofo mexicano José Vasconcelos "La raza cósmica" (1925), donde habla de la quinta raza, una raza hispanoamericana, la raza hispana es la única en el continente que dispone de los factores espirituales raza y territorio necesarios con una misión universal. Merece la pena leerla.

Las culturas mesoamericanas alcanzaron un alto grado de desarrollo en unas civilizaciones sorprendentes. Culturas como la Olmeca, considerada la primera civilización de Mesoamérica, de la que surgieron varios elementos patrones para toda la región, como el culto a la Serpiente Emplumada (Quetzalcóatl) o el simbolismo religioso del jade; la cultura teotihuacana, con una urbe cosmopolita de entre 100 y 200 mil habitantes en su época de máximo apogeo y cuyo origen es todavía objeto de investigación; la cultura zapoteca, la primera en desarrollar un calendario y un sistema de escritura; la cultura maya, con un legado científico y astronómico universal; la cultura azteca o mexica, último gran pueblo con un concepto mesiánico de si mismo en desarrollar una compleja estructura política, social, económica y religiosa a partir de lo mejor de todas las culturas precedentes.

Cuando México proclamó su independencia de España, declarada el 16 de septiembre de 1810  y consumada  el 27 de septiembre de 1821, el territorio comprendía más de 4 millones de kilómetros cuadrados, territorio que fue mermado en un 55% por las pretensiones expansionistas e invasivas de Estados Unidos y la consiguiente guerra con México, perdiendo como consecuencia más de la mitad de su territorio, lo que fue un duro golpe al honor nacional de los mexicanos. La salida de España hizo que países como Inglaterra, Estados Unidos o Francia pusieran sus ojos interesados sobre el nuevo estado constituido.

Muchos fueron los avatares que tuvo que pasar el país hasta su completa consolidación, pasando por la revolución mexicana, hasta la proclamación de la Constitución de 1917, con las diversas facciones políticas en conflicto continuo durante la primera mitad del siglo XX. Los problemas sociales siempre han sido fundamentales en México, como en el resto de Iberoamérica, lo que ha conllevado toda una serie de  tensiones políticas que han jalonado la historia de esta joven nación.

Pero el hecho es que México se ha convertido en un país al que viajar siempre es un placer, la amabilidad de sus gentes, su exquisita y variada gastronomía, la diversidad de su geografía imponente siempre por descubrir, su historia y riqueza patrimonial fruto de un pasado prehispánico y colonial que cuenta con 31 sitios que son Patrimonio de la Humanidad entre bienes culturales y naturales, sus bellezas naturales de volcanes, selvas, lagunas, desiertos o playas paradisíacas nos brindan la oportunidad de sumergirnos en un medio ambiente de perfecta armonía. En fin, podría seguir enumerando los atractivos de este fascinante territorio y no terminaría.

El cantante y compositor mexicano Luis Miguel describe a la perfección las bondades y los sentimientos  que me gustaría expresar sobre esta tierra. Sólo hay que escuchar su álbum "México en la Piel" para darse cuenta de ello, sobre todo sus canciones "El Viajero" (abajo) y "México en la Piel".

¡VIVA MÉXICO!




Pirámide de Kukulkán. Chichén Itzá. México
Tomada en octubre de 2004



miércoles, 23 de noviembre de 2011

El dramático y cromático romanticismo. Delacroix (1798-1863)

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Si  hay algo que quisiera destacar de esta exposición del gran artista francés Eugene Delacroix que se está mostranto en Caixaforum de Madrid,  es el punto dramático y exótico que envuelve su obras, expresando una gran intensidad emocional, que junto al profundo colorido de sus pinceladas evocan las percepciones propias de un pintor romántico tocado de plano por la sensibilidad imperante en la primera mitad del siglo XIX.

Poner de relieve también, la sensación de movimiento y vitalidad que transmiten sus obras, creando una atmósfera que nos traslada a escenarios históricos de la época. Delacroix iba contra las normas establecidas por el neoclasicismo vigente en ese momento, intentando una renovación de la pintura a través de una gran libertad expresiva. Sus grandes composiciones de tema histórico son una buena prueba de ello.

La exposición reúne una buena muestra de su obra, desde cuadros de gran formato hasta acuarelas, grabados, litografías y dibujos, haciendo un recorrido por las diferentes etapas de su creación desde sus inicios hasta su periodo de madurez. Se echan en falta alguna de sus grandes creaciones, como "La libertad guiando al pueblo", "La matanza de Quíos" o "La muerte de Sardanápalo". En general, es una magnífica exposición para uno de los grandes pintores románticos del primer tercio del siglo XIX.

Delacroix era un gran admirador del poeta inglés Lord Byron, cuyas ideas calaron pronto en el pintor. De aquí surgirán sus grandes obras inspiradas en el drama de Grecia. En la exposición podemos contemplar la maravillosa pintura de "Grecia expirando sobre las ruinas de Missolonghi", un cuadro alegórico sobre Grecia, en el que se puede apreciar la gran belleza de Grecia simbolizada en una mujer luchando contra el poder otomano.

Asimismo, podemos contemplar un estudio para la "Masacre de Quíos", en el cual ya se pueden observar los rasgos característicos que compondrán la gran obra posterior del pintor, al igual que el estudio de   "Retrato de mujer vieja" que aparecerá en el cuadro. Gran óleo que no hay que perderse cuando se visite el Louvre.

En esta presentación se puede admirar también, el boceto al óleo de "La muerte de Sardanápalo", procedente del Museo del Louvre. Decir que Delacroix realizo varios estudios parciales antes de pintar esa gran obra que se exhibe en el Louvre. Recomiendo encarecidamente que cuando se visite este museo parisino nos detengamos a contemplar el magnífico despliegue escenográfico de "La muerte de Sardanápalo", donde el color y el dramatismo adquieren tintes sublimes.

En su viaje al Norte de África en 1832 descubre la luz y el color de estos paisajes, así como la sensualidad de sus gentes, todo lo cual quedará patente en las numerosas obras que el artista realizó bajo la influencia e inspiración  de estas tierras. Sensacional el cuadro "Mujeres de Argel en sus habitaciones", donde los colores rojos y verdes ocupan un lugar protagonista, logrando captar el ambiente que se respiraba en esos harenes musulmanes gracias a que a su llegada a Argel consiguió entrar de forma secreta en uno de ellos. Señalar igualmente "La boda judía en Marruecos" y "El caíd, jefe marroquí".

Delacroix fue un gran pintor de animales, sobre todo de caballos, de los cuales hay una buena muestra en esta exposición, consiguiendo plasmar toda la belleza y nerviosismo propios de estos magníficos cuadrúpedos. Espléndido el esbozo "La caza de los leones" del Musée D'Orsay.

Escena estremecedora la de "El naufragio de Don Juan", en la que la desesperación de los supervivientes  es patente, echándose a suerte quién será la victima que dará de comer a sus compañeros.

En cuanto a retratos, hay que detenerse en el "Retrato de Loius-Auguste Schwiter", de la National Gallery de Londres, un retrato realmente exquisito, en el que el pintor logró detener el paso del tiempo en la expresión del retratado. Magnífico. Además está  "Autorretrato con chaleco verde",  excelente interpretación del temperamento indomable del autor.

En definitiva, una gran retrospectiva de un pintor, del que muchas de sus obras se han convertido en referentes de nuestra cultura europea y universal, y que tenemos la oportunidad de ver en esta extraordinaria exposición, la más completa de Delacroix desde la organizada en el Museo del Louvre en 1963.

Terminaré con unas palabras que escribió Delacroix en respuesta a Baudelaire: "Me tratáis como solamente se trata a los grandes muertos".




Francesillas
Óleo sobre lienzo
1986

domingo, 6 de noviembre de 2011

A esos seres mágicos, extraordinarios, llamados gatos

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Contradiciendo en cierta manera a Fernando Sánchez Dragó (gatófilo reconocido) cuando en su espléndido libro Soseki. Inmortal y tigre, afirma que los gatos tienen que tener un nombre para poder ir al cielo de los gatos, yo estimo y afirmo que cualquier gato con su sola presencia está ya en el paraiso sin necesidad de nominaciones humanas. Otra cosa muy diferente es querer reconocer a nuestro minino con un nombre apropiado a su carácter y su fisonomía.

Su inteligencia, lealtad, fidelidad, elegancia y saber estar hacen de ellos compañeros inseparables en nuestro devenir errante por este mundo en el que nos ha tocado vivir. Ellos hacen que nuestra calidad de vida mejore considerablemente, que las energías negativas que nos envuelven desaparezcan, canalizándolas en energías positivas. Tienen el poder de limpiar el ambiente de las casas donde viven de esa negatividad que nosotros creamos constantemente, y así evitan muchas veces que enfermemos y caigamos en depresiones. Se les puede considerar sanadores anónimos y altruistas que no permiten que las personas que les cuidan sean presas de influencias desfavorables que nosotros no percibimos a simple vista, pero que están ahí.

Sí, no estoy exagerando, muchas personas que tienen gatos lo saben perfectamente, sobre todo aquellas que tienen una buena interrelación con ellos. Personas que los entienden, que aceptan su peculiar forma de comportamiento, su noble independencia, su aristocrática distinción; porque los gatos no son como los demás animales llamados de compañía, ellos son especiales, seres maravillosos que nos hacen reír y a veces con su silencio y discreción nos están transmitiendo esa tranquilidad y sosiego que todos necesitamos. Hay que saber entender sus silencios. Ellos saben que los queremos, y a cambio nos ofrecen su protección más conmovedora. 

No son egoístas, aunque a veces lo parecen sin querer. Nos dan su amor más incondicional. Sólo quieren que les dediquemos parte de nuestro tiempo, porque ellos nos consideran sus fieles amigos en esta vida que tenemos que recorrer juntos. Son inseparables. Nos cuidan, nos protegen, nos dan alegrías, nos muestran su solidaridad en los malos momentos, no se separan de ti cuando te encuentras mal, te ayudan con una mirada a seguir adelante. Son la mejor terapia contra los reveses que a veces te da la vida. Acariciar a un gato tiene la virtud de conseguir cambiar estados de ánimo depresivos o degenerativos en otros más placenteros. Y esto lo saben bien muchos cuidadores de enfermos de alzheimer.

Tienen la virtud de intuir peligros cercanos. Su exquisita sensibilidad nos avisa de que algo no va bien y 
tomemos precauciones. Limpian el ambiente de la casa de elementos no deseados, incluso cuando están dormidos. A veces se tumban en lugares que nosotros encontramos extraños para ellos, pero lo que están haciendo es "limpiar" ese entorno que ellos entienden no esta seguro. Siempre están protegiéndonos desde el anonimato, sin que nosotros podamos percibirlo. Cuántas veces los reñimos por no entender esos comportamientos.

Es realmente una delicia ver jugar a un gato, esos movimientos alocados e impulsivos, pero siempre con esa elegancia innata que sólo ellos poseen, hacen que desaparezca toda tristeza y se dibuje una sonrisa enorme en las personas que los contemplan.

Es una pena que haya tantas personas que no den la importancia y atención que merecen  estos maravillosos animales, y que incluso los miren de forma despectiva por falta de conocimiento e ignorancia. Se están perdiendo la experiencia única e increíble de estar cerca de un auténtico tigre, que les dará grandes satisfacciones en un mundo en que éstas escasean. El acercamiento a un gato es una señal de suerte y alegría en nuestras vidas. Y por supuestos, los gatos negros, considerados los más inteligentes, siempre vienen acompañados de buenos auspicios y venturas.  No nos quedemos sin comprobarlo, quitemos nuestros miedos y estereotipos del pasado oscuro y hagamos de nuestro amigo el gato un compañero inseparable. La recompensa está asegurada.

Y las personas que ya comparten su vida con ellos, que les dediquen tiempo, que entiendan sus rarezas, porque al igual que las personas, cada gato es distinto y tiene sus peculiares formas de comportamiento, que intenten comprenderlos y perdonarlos en sus escasas travesuras, porque al final siempre nos sacaran nuestra mejor sonrisa. La comprensión es la mejor manera de tener su lealtad incondicional.




BOIRA
"Ella siempre está cuando la necesito"

domingo, 23 de octubre de 2011

Rompiendo lanzas por la Hispanidad. Parte Segunda

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

Los inicios de la Edad Moderna fueron bastante negativos en lo que respecta a la visión exterior de España, una imagen estereotipada que nos ha perseguido durante siglos, y que ha influido hasta en la propia percepción que tenemos de nosotros mismos a través de nuestra historia. Es lo que Domínguez Ortiz llama, refiriéndose al acogimiento asombroso por parte del pueblo español, una "deformación extranjeriza de su historia". Esto es obra de varios países europeos encabezados por Francia, Inglaterra y Holanda, pero también Italia y Alemania. Lo grave del caso es que muchos de esos tópicos negativos e imágenes estereotipadas sobre España persisten incluso hoy en día.

La supremacía española en Europa produjo grandes resentimientos en estos países, siempre ávidos de poder, a los que se unieron además los grandes movimientos religiosos de la época encabezados por la Reforma Protestante. Se alude con frecuencia al fanatismo religioso de Felipe II, pero nada más hay que ojear un discurso de Lutero o pasearse por las cortes de esos países para darse cuenta de lo que era realmente intolerancia religiosa.

Y con el descubrimiento del Nuevo Mundo por parte de España y su incorporación al Imperio Español, los resentimientos de esos países fueron in crescendo, si bien hay que decir que el factor religioso fue determinante en la confección de esa idea que se tenía de todo lo español.

Apuntar como dato, que la herencia territorial de la Monarquía Hispánica en tiempos de Felipe II era de más de 30 millones de kilómetros cuadrados de poder efectivo, siendo el primer país europeo en llevar a cabo la ordenación de un ESTADO.

Retomando el hilo de lo que indica el enunciado de este escrito, continuación del publicado el 27 de septiembre, seguiré hablando del legado de la Hispanidad en el mundo. En este sentido hay que tener presente que los Reinos Hispanos habían pasado siete siglos de reconquista, es decir de enfrentamiento continuo con los musulmanes, en una auténtica guerra de límites para recuperar el territorio arrebatado por las invasiones musulmanas procedentes del norte de África.

Por eso, los primeros conquistadores españoles llegados a América eran hombres rudos, curtidos en mil batallas, salidos de un mundo medieval en donde la guerra era la constante de sus vidas. Eran hombres de frontera, individualistas, temerarios, pero también violentos e imprudentes. Con la conquista del último bastión musulmán de Granada por parte de los Reyes Católicos, se puso fin a más de siete siglos de reconquista, quedando abierta la puerta de América para todos ellos.

Por lo que respecta al colapso demográfico de la población indígena durante la conquista, hay que decir que fue de grandes proporciones, y sin entrar en polémicos debates y controversias, constatar que sin ninguna duda la mayor parte se debió a las enfermedades infecciosas portadas por los españoles y demás europeos que llegaron a América. Enfermedades como la viruela, la gripe, el tifus, la difteria o el sarampión entre otras, desconocidas todavía en el continente americano, y por lo tanto con una población carente de defensas hacia ellas.

Y sólo una pequeña parte de ese descenso poblacional fue como consecuencia directa de las guerras, violencia y explotación a la que fue sometida la población indígena por parte de los primeros conquistadores en las décadas iniciales de la conquista.

No se puede mirar y juzgar el pasado con los ojos y la mente del hombre actual. y este es el error más frecuente que se comete al valorar los hechos históricos. Nada tiene que ver la mentalidad de un hombre del siglo XV con la del hombre del siglo XXI.

Historiadores, investigadores y demógrafos coinciden en que fueron las enfermedades, sobre todo la viruela, el factor principal del declive de la población indígena. Numerosas investigaciones han calculado que entre el 80 y el 95% de la población total de América que murió en ese tiempo fue por causa de esas infecciones que adquirieron grado de grandes epidemias. Como ejemplo citaré al gran historiador británico Henry Kamen cuando afirma: "...que entre los puebles indígenas del Nuevo Mundo, más de un noventa por ciento de las muertes fueron causadas por enfermedades contagiosas más que por crueldad".

En cuanto al oro y la plata venidos de América (al igual que las inmensas rentas de las exportaciones laneras castellanas) mencionar que no se quedaban en España, sino que traspasaban los Pirineos para enriquecer a Europa, pagando las innumerables guerras de los Austrias así como a los prestamistas alemanes y genoveses, y olvidando cualquier inversión en España. Esto conduciría a un empobrecimiento paulatino del país, el cual, junto al despoblamiento masivo debido a la emigración a América llevaran a la decadencia del Imperio Español.

Una decadencia a todos los niveles, iniciada por el agotamiento y desgaste de un Imperio de inmensas proporciones que no supo adaptarse a tiempo a la nueva economía imperante en el mundo protestante anglosajón, socavado además su prestigio por una feroz autocrítica interna y por los ataques propagandísticos externos del resto de Europa. A principios del siglo XVIII, España pasó de ser la potencia hegemónica en Europa y la mayor economía del mundo a convertirse en un país empobrecido. Sería interesante hacer hincapié en las grandes divergencias de los modelos socioeconómicos asociados al catolicismo y protestantismo en los distintos países europeos.

Incluso hoy en día, los historiadores y estudiosos de todo el mundo se preguntan por las causas reales que condujeron a esa decadencia a la mayor potencia de la época. Existen muchas interpretaciones historiográficas, pero este no es el momento de analizarlas.

Iberoamérica es la síntesis de muchas etnias que han dado como resultado un mestizaje asombroso. Solamente destacar que la riqueza del maravilloso estado racial y cultural actual de  Hispanoamérica, fruto de la unión con los españoles, es razón suficiente para defender una aptitud positiva del encuentro americano. Terminaré con una cita del insigne escritor mexicano Octavio Paz:

"No todo fue horror: sobre las ruinas del mundo precolombino los españoles y los portugueses levantaron una construcción histórica grandiosa que, en sus grandes trazos, todavía está en pie. Unieron a muchos pueblos que hablaban lenguas diferentes, adoraban dioses distintos, guerreaban entre ellos o se desconocían. Los unieron a través de leyes e instituciones jurídicas y políticas pero, sobre todo, por la lengua, la cultura y la religión. Si las pérdidas fueron enormes, las ganancias han sido inmensas.

Para juzgar con equidad la obra de los españoles en México hay que subrayar que sin ellos -quiero decir sin la religión católica y la cultura que implantaron en nuestro país- no seríamos lo que somos. Seríamos probablemente un conjunto de pueblos divididos por creencias, lenguas y culturas distintas".



Interior de bosque
Óleo sobre lienzo
1996

jueves, 6 de octubre de 2011

Resurgiendo como el Ave Fénix

Eduardo Beltrán y García de Leániz / Madrid

En un mundo lleno de sobresaltos continuos, sometidos a presiones de todo tipo, perdidos en tantos problemas emocionales, económicos, conductuales,....debemos encontrar la forma de superar tantos obstáculos que hacen que a veces perdamos el norte y nos sumamos en periodos de profunda crisis y depresión

Tenemos que intentar comprender la realidad que nos rodea y buscar soluciones en el plano personal, profesional y social, que nos permitan construir un sistema más flexible que nos de una estabilidad más duradera para poder seguir adelante.

Una ardua tarea, pues los problemas siempre van a existir a nuestro alrededor. Por eso hay que tratarlos en su justa medida, y entender que aunque estén ahí  vamos  a conseguir convivir con ellos de la mejor forma posible.

Poner freno a la ansiedad, mejorar la memoria, lograr relacionarse mejor con los que nos rodean, son aspectos  que podemos conseguir por nosotros mismos para alcanzar un cierto equilibrio mental y emocional, realizando en primer lugar un análisis sincero de nuestras vivencias pasadas y presentes y alcanzar una sana autoestima. Hay que desarrollarse en la adversidad.

Hay muchas terapias para conseguirlo, desde la utilización de profesionales especializados hasta las que practicamos por nosotros mismos. Yo soy partidario de estas segundas, pues te permiten crecer por tu propia voluntad, aunque también son las más difíciles. En este sentido, nuestro ánimo de superación te produce una satisfacción final que hace que te levantes cada día con más ganas de vivir, a pesar de los problemas.

A veces nos perdemos en debates internos interminables que no llevan a ninguna parte, olvidándonos de vivir el momento. Y este es el problema principal, pues  estamos perdiendo oportunidades que nunca volverán, y sólo por la obstinación de querer manejar el conflicto de una forma demasiado técnica.

Hay que ser mas sencillos en el planteamiento, buscar lo positivo en cada situación y no dejarse llevar por la desesperación del momento. La vida hay que vivirla tal como viene, sin más dramatismo que el preciso, dándonos oportunidades de buscar una felicidad  pausada, sin esperar llegar a un paraíso donde el sufrimiento esté ausente. Ser sinceros con nosotros mismos, desprendiéndonos de ropajes superfluos que nos confunden y nos ahogan en la desesperación. El brutal materialismo imperante en nuestra sociedad es uno de los grandes culpables de todo esto.

Reflejarnos en actividades que nos produzcan satisfacción es un buen comienzo. No perder el tiempo en visionar tareas inútiles que no te van dar ninguna solución personal, sino enbrutecernos un poco mas, siguiendo la tónica habitual de esta sociedad que nos hace bailar al son que nos va tocando.

Cada cual debe saber que es lo que realmente le gustaría hacer, no me refiero a nivel profesional, pues esto es realmente  difícil de conseguir, sino a nivel personal, e intentar ponerlo en practica poco a poco. Por ejemplo, buscar en la lectura una forma de escape que te lleve a otros niveles. Ya lo decía Erasmo de Rotterdam: "Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro ropa y comida". 

Y al referirme a la lectura, podría mencionar infinidad de otras actividades que pueden hacer nuestra vida mejor, como programas de voluntariado en sus diversos ámbitos, medio ambiente, práctica del altruismo, un abanico infinito de actividades culturales, cenas entre amigos, poner en práctica nuestras habilidades de oratoria, debates sobre temas atrayentes, ....

Ya se que cada uno tiene sus propias limitaciones, sobre todo de tiempo y de familia, pero siempre hay que buscar ese momento preciso para enriquecer nuestro interior, que en suma es el que va a hacernos sentirnos mejor y así poder ayudar a los que están alrededor. Hay que procurar lo máximo posible huir de las banalidades. Es bueno improvisar constantemente para llegar a un autoconocimiento y desarrollo de nuestra personalidad sin miedos. Profundizar en el desarrollo personal de cada cual es un buen ejercicio.

Por último, destacar que una sana autoestima de sí mismo supone aceptar que lo esencial de nuestra vida puede ser aceptado y querido. Por ello es fundamental desarrollarla de la manera más realista y positiva  posible.

Es una tarea difícil, que todos hemos puesto en práctica alguna vez, pero que siempre hemos abandonado agobiados por tantos problemas. En fin, hay que seguir intentándolo, y aunque nuestro entorno se enralezca, tenemos que volver intentarlo. Y si volvemos a caer, tendremos que levantarnos y renacer de nuevo como el Ave Fénix.





Atardecer
Óleo sobre lienzo
1996