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domingo, 5 de agosto de 2018

La fascinación por Lorenzo Lotto

Eduardo Beltrán Garcia de Leaniz / Madrid


No quería pasar el momento y dejar de comentar la fascinación que ejerció sobre mi la meticulosa exposición "Retratos", organizada por el Museo del Prado sobre la seductora figura de Lorenzo Lotto. Ni el dolor, ni la debilidad que experimentaba el día que fui a ver la exposición fueron argumentos lo suficientemente convincentes como para dejar de ver los inigualables retratos de este genial pintor del Cinquecento italiano. Y a pesar de que la morfina forma ya parte de mi cuerpo, y el cansancio y la imposibilidad de dormir son ya compañeros inseparables de mi vida, no van a impedir que siga escribiendo sobre arte, aunque sea en mis innumerables noches de vigilia.

Diferentes, meticulosos, con un lenguaje propio, llenos de un simbolismo salvaje, sus retratados son personas en las que ves más allá de un simple retrato, sus miradas te trasladan al mundo del retratado, puedes penetrar en su interior,  sentirte parte de ellos. Son brutales. Basta con detenerte sobre cualquiera de ellos para comprobar lo que digo. 

Además, algo que llama poderosamente la atención es su enérgica virtud que nos lleva a adentrarnos en el mundo en el que están representados, sus aventuras, sus estatus, sus aficiones, sus interiores domésticos,  sus matrimonios, sus estados de ánimo, los objetos que los rodean por doquier, los cuales nos hacen ver rápidamente cuáles eran sus gustos y sus aspiraciones. Está claro que querían perdurar en el tiempo.

Lo que lo diferencia de otros grandes retratistas de la época es su fuerza personal, carente de cualquier influjo de otros pintores, y sobre todo el gran poder simbólico que aplica excepcionalmente a sus retratados imprimiéndoles una profundidad psicológica magistral.

Un autentico baño para los sentidos contemplar esta magnifica exposición para cualquier amante del arte y de la belleza, y que no debería perderse. Adentrarse en ella y observar la mirada y los labios entreabiertos de, por ejemplo, "Retrato de joven con lámpara",  te ayudan a comprender porque el Renacimiento Italiano seguira siempre sorprendiendonos.





jueves, 12 de julio de 2018

Reflexiones en el dolor... y en la esperanza

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Si, vuelvo a la carga. Desde la fuerza que emana de este cuerpecito esquilmado y consumido por el dolor, pero todavía no derrotado, vuelvo a sentirme conectado con la gente. Porque siempre hay esperanza... incluso cuando no la hay.

Presentando batalla todos los día desde hace ya casi un año, y todas las noches, sobre todo desde que finalizaron las 30 sesiones de radioterapia hace hoy exactamente un mes. Busco el descanso nocturno sin éxito, todas las noches los dolores posturales de espalda me impiden permanecer tumbado en la cama durante mucho tiempo, sin poder dormir.

Es curioso, pero intento mitigar estos dolores insoportables balanceándome constantemente sentado en el borde de la cama y tarareando despacito lo que parece ser una nana. Es como si quisiera volver a la seguridad de la infancia temprana, como si volviendo a los brazos protectores de mi madre los dolores desaparecerán y encontraré en ellos el refugio, la calma y la seguridad perdidos hace ya mucho tiempo.

Tantas noches en vela, noches de dolor, sin poder tumbarme, deambulando de un extremo a otro de la casa. Noches. Al final es como si las leyendas atávicas de nuestra milenaria cultura sapiens nos devolvieran los miedos adquiridos durante tantas generaciones de que la noche representa el mal, la oscuridad, la representación del miedo, la encarnación de todo lo malo que hay en nuestro mundo. En las representaciones del infierno siempre es de noche, no hay luz, ni esperanza.

Y no es así, estamos tan imbuidos del lastre cultural que nos pesa tanto, que no nos damos cuenta de que la noche es el complemento del día, no hay día sin noche... son parte de nuestra vida. Y si los momentos más crudos del cáncer se muestran por la noche no hay que dejarles que nos aplasten, hay que hacerles frente con nuestra mejor arma: LA VOLUNTAD HUMANA.

Porque si hay algo que la enfermedad nunca podrá aniquilar es la voluntad de levantarme una y otra vez y seguir hacia adelante, sin miedo, buscando la luz dentro de ese túnel negro en el que estoy preso, buscando puntos de referencia a los que agarrarme a pesar del dolor, el delirio, el aturdimiento, el cansancio o la desesperación. En definitiva, luchar día tras día hasta el final.

Las hermanas de Juan Diego me dicen que soy como el Capitán América, mi primo Pablo que soy como un samurai, mi amigo Isidoro que soy un héroe, Juan Diego que soy la viva reencarnación del Ave Fénix,... yo esencialmente me considero un simple humano luchador. 

Y a tantas personas que están pasando por lo mismo les diría que sigan luchando, a pesar del dolor, el sufrimiento y la desesperación... mantener el ánimo y la fuerza de voluntad es esencial, valorar lo que tienes en este mismo momento, aunque no sea apenas nada. Pero sigues estando ahí, y es vital seguir avanzando.

Lo único que lamento en todo este proceso es no haber tenido esa comunicación necesaria oncólogo-paciente, pues como ya dije en otro post, la relación humana que un médico puede establecer con una persona que tiene un grave problema, que se encuentra perdida, es fundamental, y puede influir favorablemente en su curación. En mi caso no ha sido así, no he tenido ese valor de referencia tan fundamental, pero aquí estoy. 



En los pinares cercanos a Almazán 
07/07/2018

jueves, 19 de abril de 2018

El último post: “Mi árbol de la vida”

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


En esta vida llegan momentos en los que tienes que poner fin a determinadas cosas, y dar prioridad a otras,... y es por eso que he decidido cerrar definitivamente este blog, mi blog, que inició su andadura hace ya ocho años, ¡quién lo diría! He tenido muchos seguidores por todo los rincones del mundo, las estadísticas me lo han confirmado siempre, pero últimamente se ha convertido en un blog triste,... y no quiero continuar por este camino. 

Quería dar encarecidamente las gracias a todos los seguidores, y sobre todo a los que me habéis escritos comentarios, que son la esencia y el objetivo de cualquier blog. En un mundo en el que prima el egoísmo, la diversión, la juerga, la vulgaridad, ... no hay cabida para la cultura, el arte, la pintura, el medio ambiente o la vida misma, que han sido siempre los temas constantes de los post de mi blog. El mal gusto, lo grosero, el cotilleo y la chabacaneria es lo que se impone hoy día, además del menosprecio a la cultura y al arte.

Pero no quiero poner punto y final a esta trayectoria bloguera sin escribir algo bonito, sobre un tema muy especial. Quiero haceros llegar un post lleno de vida y esperanza, basado en la nueva obra que estoy ejecutando al óleo sobre madera: “Mi árbol de la vida”.

A lo largo de la Historia del Arte, se han ejecutado infinidad de ideas y proyectos sobre el mítico árbol de la vida, entre los que destacaría "El árbol de la vida", de Gustav Klimt. También todas las religiones y culturas del mundo lo han venerado, comenzando por aquel árbol de la vida del que habla la Biblia con Adan y Eva (que no es el de las manzanas),... y destacar sobre todo la estrecha relación de la cultura celta con la naturaleza y los árboles.

Decir que toda la simbología arbórea está íntimamente relacionada con nuestra existencia, con la vida en este planeta y los seres que lo habitamos. Simbolizan la vida misma.

Solamente mencionar, como ejemplo, a una comunidad, entre las pocas que hoy en día se dedican a  proteger los árboles y la vida silvestre, me refiero a los Bishnois, un grupo religioso que se encuentra en el oeste del desierto de Thar en la India. Para ellos dañar el medio ambiente significa hacerse daño a sí mismo. Sabia filosofía, de la que deberíamos aprender antes de que prosiga esta debacle destructiva. Es necesario amar y conocer la Naturaleza para poder protegerla.

En mi personal visión pictórica de este árbol de la vida he querido reflejar y remarcar bien  las características más relevantes de los árboles: sus ramas, elevándose siempre hacia el cielo sobre el que descansan; su tronco, fuente inagotable de energía; y sus raíces, penetrando en lo más profundo de la tierra, retorciéndose y haciendo tirabuzones de alegría al permanecer siempre en contacto con sus congéneres, dándose ayuda mutua y transmitiendose información constante a través del micelo que les permite multiplicar sus raíces para mantenerlos sanos y con vida.

Es la vida secreta de los árboles. El alma de los árboles. Sumamente interesante para quien quiera introducirse y conocer este mundo natural.

Y en mi árbol no he querido que falte un nido entre sus ramas, emblema de la protección que brindan a los animales del bosque, ni mi simbología (bastante celta) de esferas suspendidas de las ramas con un hilo apenas visible (¡cuántos años sin pintarlas!), ni su asociación y cooperación amistosa con los hongos, ni el verdor sin igual del musgo mágico que recorre sus estructuras externas,...

Me baso en una sequoia, el árbol más grande que existe sobre la tierra, aunque podía haber pintado un roble, una encina o un olivo... todos ellos son objeto de veneración.

Cuando termine esta obra se habrá completado un ciclo.

"El día que ya no queden suficientes bosques, el cielo caerá sobre nosotros"
Tradición tribu Kamayura, Alto Xingú, Amazonas
(2.000 años a.C.)



Bocetando



miércoles, 28 de marzo de 2018

La "maravillosa" sanidad española

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


No hay día que pase sin darme cuenta de que la realidad siempre supera y superará a la ficción en cualquier momento de nuestras vidas, sin el más atisbo de duda.

El que uno llegue a un hospital a las siete y media de la mañana, después de levantarte a las seis, coja los numeritos oportunos para análisis, enfermera y médico, te hagan el análisis a las ocho y cinco (en una hora y media como máximo están ya los resultados), y tengas que esperar cerca de siete horas para que te reciba un médico, es algo realmente escandaloso, vergonzoso y sin ninguna tipo de conciencia ni pudor, y que además no tiene explicación alguna. Muchas de las personas que allí vamos estamos en situación límite, con una salud resquebrajada por la quimioterapia, sin apenas defensas, sometidos a cualquier infección oportunista en un lugar horrible como ese,  y ademas llenos de dolores y miedos.

Ya que estamos en época de cruces, y sin el más mínimo ánimo de ofender a nadie,  permítanme la licencia de decir que ya sólo les falta crucificarnos.

Y sin embargo tenemos que aguantar. Pasar toda la mañana metidos en una sala atestada de personas desoladas hasta que nos reciba un médico, y que con suerte te puedan dar la quimioterapia ese día (que en mi caso es apenas de media hora), y vuelvas a casa a las tres de la tarde como muy pronto, o sea, estar esperando siete u ocho horas para recibir media hora de quimioterapia. Injustificable.

Después de estar horas y horas esperando sentados en una especie de bancos-sillas propios para jamelgos, no para personas, que después de estar sentado media hora se te quedan las posaderas cuadriculadas. Pero lo que más me duele es ver a esas ancianitas con cáncer sufriendo de las incomodidades y de la indolencia vergonzosa de tener que esperar durante tantas horas a ser llamadas por un médico. Esos momentos de incertidumbre, de pánico apenas disimulado, de atroz sufrimiento interior, visible en sus caritas angelicales las hace ser mis heroínas. Realmente las admiro.

Es injusto. Nuestra sanidad esta totalmente derrotada, la deshumanización brilla por su ausencia, somos auténticos objetos de experimentación, ni siquiera se nos reconoce nuestro derecho a expresar nuestro malestar por esas largas esperas sin sentido, nos quieren arrebatar hasta la dignidad. Las personas que trabajan en un hospital deberían ser ejemplo de humanidad, de paciencia, de concordia, de comprensión, de saber ayudar cuando las necesitas, de profesionalidad, de simpatía, ... y no seguir un camino tan terriblemente equivocado.

Me indigna esta situación, y por eso me rebelo, me da vergüenza pertenecer a una sociedad en la que las personas no somos nada, ni significamos nada. Y aunque nos aniquilan a impuestos y nos esquilman nuestras nóminas esto no se traduce en mejoras sanitarias, tan necesarias.  Esta claro que algo tiene que cambiar, pues de seguir así llegaremos a ser meros protagonistas de una muerte anunciada a todos los niveles.



Óleo sobre tabla 
Cuadríptico


martes, 27 de febrero de 2018

El expolio de mi vida

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Todo se le puede arrebatar a una persona, pero hay algo que nunca podrán quitárselo, me refiero a la elección de cómo una persona puede enfrentarse a las condiciones que le ha tocado vivir, sobre todo en momentos difíciles, poder elegir cómo quieres seguir adelante, con dignidad, siendo tu mismo, sin interferencias.

Sumergirte en las terapias alternativas, la medicina integrativa, sin los devastadores efectos secundarios de los tratamientos de la medicina tradicional, es una decisión perfectamente válida. Y en ese dilema me encuentro, a dos meses vista de terminar la quimioterapia y empezar de nuevo con otro tratamiento agresivo como la radiología terapéutica (qué nombre más atractivo se han inventado para dejarte el cuerpo hecho un espetón).

Desde el primer momento, nada ha sido como yo esperaba, quizá no tuve tiempo de pararme a pensar en lo que se me venía encima, todo fue demasiado deprisa. Se me asignó un oncólogo, pero mi gran decepción ha sido creer en esa especial relación que debería establecerse entre médico-paciente en casos como estos, como tantas personas me han hablado. Tener una persona de referencia en quien apoyarte durante este largo peregrinaje, una mínima complicidad, esa sutil palabra de aliento, un par de minutos dándote algún consejo en momentos de debilidad,... Desde que entré en las sesiones de quimioterapia, casi cada lunes me recibe un oncólogo diferente. Ya he sido atendido por 10 oncólogos en todo este tiempo, lo cual imposibilita totalmente el establecimiento de esa conexión necesaria. Me pregunto si sólo somos unas simples máquinas sometidas a protocolos estrictos.

Deshumanización es la única palabra que se me viene a la mente.

No se como funciona el Servicio de Salud en los Hospitales españoles, pero no creo que sea bueno para los pacientes que cada vez que vayas a una sesión de quimioterapia te atienda un oncólogo diferente. 

Me he dado cuenta en todos estos meses que los pacientes de oncología somos meros números (y no hablo sólo metafóricamente, sino que nos pasamos también todo la mañana cogiendo numeritos). Unos cuerpitos desencajados y estropeados esperando en la cola de la desesperación, la tristeza y el sufrimiento.

Pero subsistimos, gracias a nuestra fuerza y al apoyo de las personas que nos acompañan al suplicio. Hacemos frente a la adversidad con todas nuestras escasas energías, luchamos, y seguimos luchando semana tras semana a pesar de tener las venas de los brazos devastadoramente destrozadas, y que nadie se equivoque, no queremos dar pena, sino fuerza y esperanza de vida. Y es aquí donde la mente juega un papel esencial, y esto si que es importante. Dominar los malos momentos con nuestra mente es de vital importancia para poder sobrellevar todo esto, aunque muchas veces la propia mente nos juega malas pasadas y hay que superarlas también.

En ningún momento se me ocurriría criticar la gran profesionalidad y buen hacer de todos esos oncólogos que me han atendido, pero a veces una simple palabra de ánimo podría haber hecho más que milagros. Y la verdad, me hubiera gustado escribir un post en el que hubiese podido dar fiel testimonio de esa imprescindible relación con tu médico, del día a día en su consulta,  de sus consejos y de mis miedos, de su comprensión y de mi impaciencia,... pero lamentablemente no ha sido posible.

Cuando más reveses te da la vida, más luchas hasta el final,  pase lo que pase...



Lo que siento cada vez que voy al Hospital


viernes, 16 de febrero de 2018

Ramas de un mismo árbol

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Mi relación con los árboles se debe a mis continuas incursiones en bicicleta cuando era adolescente por los pinares y bosques de Almazán y alrededores, en la más austera Meseta Castellana soriana, internándome y explorando esos paisajes que en esa época aún existían en todo su esplendor, sin que el progreso humano hubiera dejado todavía su huella.


Vastas extensiones de pinares, encinares, quejigos,... fueron los confidentes de mis sentimientos en aquellos años. Y mi bosque favorito, camino del Cubo de la Solana, era donde más solía perderme, y en donde siempre me reencontraba con mis bandadas de abejarucos, infinidad de mariposas multicolores revoloteando a mi alrededor, el chirriar desbordante de las cigarras en las copas de los pinos, o me cruzada con alguna pequeña manada de corzos que venían de abrevar en el río Duero.


Pero si había algo de lo que realmente no podía prescindir era, además de mis árboles, del aroma embriagador que invade todo el bosque. Esas fragancias a tomillo, pino, jara, espliego,... hierbas que bajos los efectos del calor del verano  hacen más intensos sus perfumes.

Una paz infinita, el silencio, el silbido del viento, descubrir en soledad, el aislamiento que te produce estar rodeado de miles de pilares arbóreos ( https://eduarlea.blogspot.com.es/2014/07/the-pillars-of-forest.html  ) que te rodean, el caos verde como lo llamaba John Fowles, las interrelación de las distintas formas de vida que pueblan el bosque. Siempre que paseaba por estos parajes  me daba cuenta de la grandeza e inmensidad de la Naturaleza, haciéndome ver que todo confluye a su alrededor y a su creación, y sigue todavía sobreviviendo a pesar de la actitud agresiva de nuestras sociedades humanas hacía ella.

Todo ello influyó poderosamente en mi forma de pintar, prescindiendo de oficios y técnicas que se aprenden, solamente mi personalidad de pintor y la expresión mas sincera de mi sensibilidad y creatividad, que es, al fin y al cabo, lo que hace única una obra de arte. Esto me enseñaron los árboles en aquellas vivencias iniciales que tuve de adolescente.

Es imposible atrapar la naturaleza en un lienzo, imposible imitarla, mis obras sólo tratan de comunicar lo que siento al contemplarla. Y mis árboles son una muestra fiel de ello, me gusta verlos estáticos, atormentados, alegres, solitarios, frondosos, secos, jóvenes o avejentados,... pero siempre llenos de vida, color y luz.

Terminaré con unos versos de Pablo Neruda,  unos versos que hago míos:

una hoja
que me cayó en el pecho,
una hoja del árbol
de la vida
que hizo nido y cantó,
que echó raíces,
que dio flores y frutos.




Bocetando "El árbol de la vida" ayer mismo.































martes, 30 de enero de 2018

Preparado para la nueva etapa

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Ya he empezado a barnizar las últimas obras, después de varios meses de secado, pues me gusta que los pigmentos naturales que utilizo se hayan asentado perfectamente en las telas. Esto permite que los colores estén siempre brillantes,  a pesar del paso inexorable del tiempo.

Este es un paso importante para mi en el actual estado de cosas, un buen momento preparatorio para los nuevos proyectos de óleos, y también para las nuevas ideas de dibujos y bocetos a lápiz, tizas Pitt, barras de carbón natural y lápices grasos, materiales que ya forman parte de mi nuevo equipo, y que seguro me harán sentir vivo de nuevo.

Coger con fuerza esta nueva etapa que se abre después de meses de incertidumbre y desesperanza es crucial para mi y mi pintura, que la he tenido bastante abandonada últimamente (¡cuántos abandonos en los últimos 4 años!). Es importante, porque significa que la energía va retornando a mi ser, lo que indica un fuerte deseo de seguir plasmando la belleza tal como yo la entiendo, y tratándose de la naturaleza, intentar describirla sin ninguna pretensión de emularla, pues la naturaleza es inimitable. Cada uno la tiene que ver con sus propios ojos, evitando tópicos y estructuras ya preconcebidas en imponentes documentales televisivos. Nada es igual cuando contemplamos in situ la grandiosidad de cualquier entorno natural en todo su esplendor. Cristina, seguro me entenderás, cuando contemplaste el amanecer en Sossusvlei o los troncos sin vida de Deadvlei en el Desierto de Namibia hace poco.

Y si he introducido la naturaleza en este escrito,es porque de sobra es sabido mi amor por los árboles, y la relación que mantengo con ellos, como símbolos y esencia misma de la existencia de este planeta. Ellos son los guardianes de la vida. Respetémoslos. 

Sí, soy bastante Walden.

Hay muchas formas de ver e interpretar el arte, cualquier tipo de arte, pero hay una cosa clara, la creación de una obra de arte, desde las mismas pinturas rupestres en las paredes de las cavernas del Periodo Cuaternario, hasta el más descarado graffiti en alguna de las paredes de nuestras ciudades hoy en día, son la culminación del ingenio artístico de un ser  humano. 

La necesidad de expresarnos encontró uno de sus mayores logros en la plasmación de nuestras ideas y realidades a través de la pintura. Por eso, los árboles siempre formarán parte de  mi obra.




En mi estudio barnizando "El bosque encantado II"

jueves, 18 de enero de 2018

Fortuny en el Prado

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Si hay algo que llama poderosamente la atención cuando contemplas la obra de Mariano Fortuny en esta magnífica exposición organizada por el Museo del Prado, es su trabajo como acuarelista y la perfección y precisión de sus dibujos, aparte de sus pinturas al óleo que fueron las que le catapultaron  a su fama internacional como uno de los mejores pintores españoles del siglo XIX.

La minuciosidad, la expresividad desbordante  y la precisión de su trazo lo convierten en un artista brillante, inigualable, que cultivo diversas técnicas con una perfección absoluta. Es realmente imprescindible observar con detenimiento el preciosismo de los detalles en todas sus obras, y especialmente en sus dibujos a lápiz y acuarela, así como sus óleos de los tipos árabes y sus costumbres en su viaje al Norte de África, en plena guerra hispano-marroquí.

Es de destacar la utilización  que hace de los juegos de luz y la asombrosa precisión en sus pinceladas, que junto con la utilización magistral del color, convierten a sus obras en espacios mágicos llenos de vida, y rodeados de una atmósfera especial.

Siempre me gusta destacar alguna pintura de las exposiciones que visito, pero en esta ocasión me reservo esa licencia, pues todas las obras expuestas de Fortuny necesitan un minucioso detenimiento. Destacaré, eso si, sus dibujos y acuarelas, que lo convirtieron en un gran renovador de estas técnicas en su época.


sábado, 16 de diciembre de 2017

jueves, 23 de noviembre de 2017

Cuanta cantidad de veneno se puede soportar...

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


A veces me pregunto cuanta cantidad de veneno puede soportar mi cuerpo para conseguir un bien, pues la quimio provoca muchos daños en el organismo, es un remedio que puede sanar y matar al mismo tiempo.

Fue ya una cirugía sumamente agresiva, pero lo que no me esperaba es que fuese a necesitar quimio y radio. Cuando me lo dijeron no me inmuté. Yo ya sabía que este era un camino de esperanzas y peligros, y que para vencer hay que utilizar toda la artillería a nuestro alcance, aunque esto signifique tener que soportar los efectos devastadores del fármaco.

Es una etapa difícil. Cuando te enfrentas a un estado como este en el que te estas jugando tu propia vida, desde el primer momento no dejas de aprender, es como una experiencia extrema, enfrentándote a lo que realmente eres. Y sobre todo es un momento de priorizar lo fundamental, tu tiempo, tus afectos.

La idea principal de este escrito es compartirlo con tantas personas que sufren de lo mismo, intentar superarlo, seguir hacia adelante sin vacilaciones, hablar sin miedo, dar la cara.Y la verdad, cuando llego al hospital por la mañana temprano un día a la semana,  y llega la hora de sentarme en el sillón, me quedo totalmente admirado contemplando los semblantes de todas esas personas alrededor mío que comparten el mismo sufrimiento,  y no veo el más mínimo sentimiento de tristeza, ni de dolor, ni atisbo de desesperación,  están tranquilos,  escuchando música, o leyendo, o con su portátil, o dormitando... como si estuvieran en cualquier sala de espera de un aeropuerto esperando la hora de su vuelo para iniciar un viaje.

En estas salas donde te ponen los ciclos de la quimio la gente entra en silencio, sin temor, sin vacilaciones, enfrentándose con la mas absoluta normalidad a su venenoso y curativo tratamiento. La primera vez fue realmente impactante. Por supuesto no esperaba encontrar a todos esos pacientes llorando su infortunio  por las esquinas, pero tampoco descubrir la paz y tranquilidad que allí se respira. Otra cosa muy distinta es lo que puedan sentir cuando vuelven a sus casas, y se enfrentan en soledad a su padecimiento. Pues el cáncer transforma a las personas, y eso es algo que tienen que entender los que nos rodean.

Tengo la suerte de tener a mi alrededor grandes valedores y grandes apoyos que me transmiten una energía y una fuerza sin igual. Como mi amiga australiana Judith, que cuando me escribe un email me deja totalmente sin palabras, mismamente el email que me escribió anoche es todo un compendio de sabiduría, amor y sinceridad, dándome consejos inteligentes y acertados, algo propio sólo de las grandes mujeres. También mi gran amiga sueca Anna Lena, que con sus constantes llamadas telefónicas me hace sentir fuerte, transmitiéndome siempre su calor, su fuerza y su cariño incondicional. O mi amiga Nieves de Almazán, que siempre me sorprende con sus sentidos emails llenos de bondad, ánimo y esperanza. Y que decir de mi amiga Esther, que viene a casa a hacerme sanaciones, con las cuales siento una paz infinita.También mi amigo Isidoro de Londres, que no para de llamarme continuamente para expresarme su solidaridad y su fortaleza. Las llamadas constantes de Mireya y su optimismo contagioso. Y de Juan Diego no hay adjetivos suficientes para calificarlo. Y tantos otros...

Yes, Judith, you are right when you say: “I feel there is much more for you left to do in this life that you cannot leave us so soon”.  



En mi estudio la semana pasada, empezando de nuevo a pintar.

jueves, 19 de octubre de 2017

Cuando el destino cambia tu vida

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Desde mi habitación observo el entorno, el sol entrando por la ventana e iluminando mi cara, las sencillas camas blancas de la habitación, el ir y venir del personal sanitario, sentado en un sofá azul de escay oteo el horizonte, las cuatro torres enfrente, el cielo azul de una mañana templada del final del verano madrileño, sensaciones. Saboreo el momento, sin pretensiones, sin planes,  sólo el aquí y el ahora. Y esperando. Es lunes 18 de septiembre.

Si durante los últimos tres años he ido retrasando todos mis proyectos pictóricos y exposiciones internacionales por tantos motivos familiares, como la prioridad de proteger a mi madre, ahora que por fin estaba llegando la ocasión para poder dedicarme a mi pintura y a mi propia vida, el destino me ofrece la más dura de las pruebas,  vistiendo su forma más dramática, injusta y cruel.

No puedo decir que mi cuerpo no me haya estado avisando durante todo ese tiempo de que algo estaba empezando a ir mal y que tenia que parar. Preocupaciones, enfrentamientos, ansiedad, estrés, discusiones,... 

El 19 de septiembre, dia de mi cumpleaños, a las 8:00 de la mañana entré en una sala heladora con dos enormes estrellas luminosas en el techo, tranquilo, sereno, sin miedo, positivo, consciente de la importancia del momento, me dormí al llegar al cinco, y a las 21:30 de la noche me sacaron. Doce horas y media de intervención Whipple, que, sin embargo, no hicieron mella en mi fuerza, pues desperté al poco tiempo, y allí estaba a mi lado mi pareja (no quiero ni imaginar lo que tuvo que pasar solo durante tantas horas de espera), también estaban mi cuñada Mireya y mi sobrino Carlos.

A partir de entonces, el sufrimiento y el dolor se apoderaron de todo mi ser, consiguiendo  cambiarme, pero no derrotarme. Mi fuerza por aferrarme a la vida, junto a la fortaleza de mi cuerpo, hicieron que pudiera continuar adelante, a pesar de tanto dolor, pena, sufrimiento e impotencia. El apoyo y la compañía inseparable de Juan Diego hicieron el resto.

También he intentado aferrarme a la resiliencia como poder de resistencia psicológica para hacer frente a este cambio tan brusco y traumático que me ha traído la vida, pero yo soy más visceral, me guío más por instintos, emociones, energías.

He experimentado durante estos dos últimos meses tantos sentimientos contradictorios, de frustración, de impotencia, de incredulidad, de rabia, de injusticia, ... tambien de paz. He llegado a pensar que todo era fruto de un mal sueño, una pesadilla, y que despertaría en cualquier momento y volvería a sonreír, y ya lo creo que desperté, pero lleno de tubos, mascarilla, oxigeno, vías, palomillas, morfina, goteros, grapas, agujas, sondas, drenajes, ... todo mi cuerpo lacerado y escarnecido.

Lo soporté todo.

Diez días después ya estaba fuera del edificio blanco debido a la buena evolución, un corto periodo de tiempo, inusual me dijeron para una intervención como esa,  pero mi  naturaleza no me abandonó.

Otra cosa es la larga recuperación, y en esto andaba hasta que recibo la última noticia:  el próximo lunes empiezo una nueva andadura, otra terapia, más incertidumbre, más turbación, más desasosiego, más preguntas, más agujas,...  bueno, por lo menos es sólo un día a la semana. 

En fin, luchador hasta el final, con sinceridad y valentía.

Mis más profundo agradecimiento a todas esas maravillosas personas que han estado constantemente pendientes de mi estado y se han preocupado por mi. Gracias por vuestra energía y vuestro valor.



jueves, 14 de septiembre de 2017

Volviendo al retrato

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Hacía ya mucho tiempo que no pintaba la figura humana, y mas concretamente el retrato, al que siempre me ha gustado  imprimirle una gran carga simbólica que lo caracterice. Me gusta estudiar al personaje que pinto, buscar su psicología, sus gustos, sus aptitudes personales, y plasmarlo en una pintura llena de referencias al protagonista, buscando adentrarme lo más posible en sus sentimientos interiores, en sus anhelos, en su fuerza y en sus debilidades.

Mis retratos o interiores con personajes siempre se han adentrado en un mundo surrealista, onírico, con mucho espacio para la imaginación y la interpretación, y en los que el simbolismo adquiere toda su fuerza.

En este retorno, quizá con fin, quiero reflejarme primero a mi mismo, de perfil, pero sintiendo el pestañeo del ojo izquierdo, y con mi característica barba gris de los últimos tiempos. Quiero pintar un autorretrato nada academicista, ajeno a los gustos convencionales, alejado de afectaciones superfluas, reflejar mi propio status quo, en donde la dirección de la mirada queda en suspenso, perdida hacia un lado, para que el cuadro adquiera la importancia que le quiero conferir.

Un rostro sereno, firme, sin miedo, orgulloso y agradecido de estar aquí y ahora. Como el de un buscado sin recompensa, como el de un cautivo sin cadenas, como el de  un proscrito con país, protegido por las raíces que dan la vida y que se concentran a mi alrededor, en una especie de crisol luminoso, aunque oprimido por decenas de arcillas desvencijadas, que actúan como pesadas losas que se creen triunfantes, fruto de demasiados cambios e inquietudes. 

No trato de idealizarme, sino ser simplemente vital, y estar presente en este preciso momento. Ya en el boceto preparatorio que hice a lapicero a mano alzada se puede intuir este deseo.



En mi estudio, miércoles 13 de septiembre de 2017



Boceto preparatorio a mano alzada 

domingo, 27 de agosto de 2017

A pesar de todo...

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid, La Paz


A pesar de todo... VIVE LA VIDA

Escucha esta música mientras lees el texto de abajo




Hace mucho tiempo que decidiste voluntariamente venir a vivir a este planeta con una finalidad

Vivir muchas vidas, muchas experiencias

Sabías que sería duro, muy duro, aún así

Te comprometiste a hacerlo por Amor

Ahora muchas veces lamentas el estar aquí

Porque no recuerdas tu fuerza, tu divinidad

Es el miedo que no te permite darte cuenta

Recuperarás tu poder cuando dejes de tener miedo y de creer que te están manipulando

Durante mucho tiempo has estado experimentando

Proyectando fuera de ti, de tu realidad

Cada uno tiene una misión que llevar a cabo

Tal vez has perdido algo o a alguien

Tal vez estás en un proceso de enfermedad

Tal vez recibiste un duro golpe

Sea cual sea tu experiencia en este momento

Siéntete que ya estás realizando ese trabajo

El secreto de una buena experiencia está en "cómo te lo tomas tú" como vives 

ÁMATE Y VIVE LA VIDA

Siéntete orgulloso de ser como eres

Siéntete afortunado de poder estar aquí y ahora

Las experiencias vividas son muy importantes

Se beneficiarán muchas civilizaciones

Los seres de la galaxia te miran y admiran

Fuiste creado con la intención de hacer algo grande

Lo hemos logrado gracias a todos por ello

Pero aún queda mucho por hacer, mucho por vivir

Pero deber vivirlo desde el AMOR y sin miedo

ÁMATE Y VIVE LA VIDA

Lo vivido en este mundo va a servir para cambiar el curso del universo para siempre

Llegó la hora de que tomes tu responsabilidad

ÁMATE

Ama a la gente que hay a tu alrededor

Comparte y experimenta desde el Amor

ÁMATE Y VIVE LA VIDA

Eres un ser único y muy especial Quiérete

La experiencia está llegando ya a su fin

Relájate y vive la vida

Ha llegado el momento de regresar a tu interior

Dentro de tí está todo lo que necesitas

ÁMATE Y VIVE LA VIDA SIN MIEDO

Coldplay 

viernes, 11 de agosto de 2017

El color en mi pintura

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Desde que era ya un niño me ha obsesionado el color como un medio para descubrir cosas. Por eso, mi pintura es principalmente color. Y el color ya expresa algo por si mismo, se plasman ideas, realidades, conceptos con solo dar unos brochazos de pigmento a un medio.

Me gusta expresarme a través del color, representar las diferentes atmósferas que pinto por la sola combinación de colores, colores intensos, puros, sin mezclar, colores extremos, como esos maravillosos ocres y amarillos, los colores verdes de la vida, los azules profundos, los rojos de la tierra,...

Y junto al color, la luz. La luz del sol y los colores del arco iris crean la belleza inigualable de este planeta.  La luz y el color son inseparables. Vivimos rodeados de colores por todas las partes, y sin embargo a veces estamos ciegos, sólo vemos la monotonía de los grises. Se está perdiendo la percepción visual de lo que nos rodea. No soy pintor de blancos y negros.

A veces cuando paseo por la naturaleza y encuentro la armonía y el equilibrio en un enclave que llama poderosamente mi atención, como un campo de girasoles o un manto interminable de amapolas, un cielo rosado al atardecer o un tronco solitario, siento la necesidad de transmitirlo a mis lienzos, siempre dando una gran importancia a la energía y al simbolismo del color que me transmite ese preciso instante.

He observado que, con el paso de los años, los colores de mis cuadros son cada vez más intensos, es curioso, pues tendría que ser al contrario. Sera mi forma particular de pintar y de aplicar los colores. Ya lo dijo Oscar Wilde: "El arte es la forma más intensa de individualismo que el  mundo ha conocido".

La importancia y el poder simbólico del color siempre formó parte de nuestra cultura desde las primeras manifestaciones artísticas. Ya escribí sobre este tema en el siguiente enlace:



Solitary tree on a road
Oil on canvas

viernes, 26 de mayo de 2017

Treasures of The Hispanic Society of America en Madrid

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


"The windows of an art museum should be pictures", palabras de Archer Huntington, fundador de la Hispanic Society Museum & Library de Nueva York, que expresan de forma sencilla y clara la idea de lo que es en realidad un museo, y en su caso, condensar y expresar el alma de España en un gran espacio museístico.

Y es precisamente esta idea la que me permite introducirme en la excepcional exposición que ha organizado el Museo del  Prado con más de doscientas obras de la Hispanic Society, y tener la posibilidad y el privilegio de contemplar un museo dentro de otro.

La Hispanic Society posee la colección de arte hispánico más importante del mundo fuera de España. Y esta exposición quiere precisamente dar una idea global de lo que es y representa la cultura española a través de siglos de historia, con piezas que abarcan del año 2000 a.C al siglo XX. 

Expuestas cronológicamente, se muestran desde pinturas, dibujos y esculturas, piezas arqueológicas, cerámica, joyería y orfebrería, artes decorativas y textiles, hasta los valiosos manuscritos y documentos de su biblioteca, también una de las más importantes del mundo.

Es muy difícil destacar una obra en concreto de la exposición, pues todas las piezas son excepcionales e imprescindibles, representando momentos muy importantes de la historia de España. Y aunque siempre nos gusta tener en mente obras maestras famosas, como por ejemplo el retrato de la Duquesa de Alba, de Goya, o el retrato del Conde-Duque de Olivares, de Velázquez, no puedes dejar de admirar el Mapamundi de Juan  Vespucci, el bote de marfil de Madinat-al-Zahra, el torso de Diana cazadora, o el broche de cinturón visigodo, por poner algún ejemplo.

Y de la America Hispana es impactante y sobrecogedor el conjunto escultórico de Las Postrimerías del hombre.

Una exposición única, estimulante, esencial e imprescindible.


Este año The Hispanic Society of America ha sido premiada con el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2017, en reconocimiento a una institución dedicada a coleccionar, conservar estudiar, mostrar, estimular el conocimiento del arte, la historia y la literatura  de España. 





miércoles, 10 de mayo de 2017

Piedad y terror

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Pocas veces una exposición puede despertar en nosotros tantos sentimientos diversos y encontrados al mismo tiempo, me refiero a la exposición que ha organizado el Museo Reina Sofía sobre Picasso  centrada en su obra Guernica, y cuyo título ya presupone un anticipo de lo que nos vamos a encontrar: "Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica".

La exposición reúne más de 170 obras del pintor malagueño, en las que se puede apreciar la compleja fuerza creadora del artista y su infinita obsesión por plasmar el terror y lo monstruoso en las formas representadas.

Observando detenidamente el Guernica a una cierta distancia, lo primero que llama la atención, aparte del patetismo y el horror en blanco, gris y negro que emana, es la confusión y complejidad de objetos que pueblan la escena, una saturación que en un principio puede parecer caótica, pero que cuando te vas adentrando en ella va tomando sentido, descubriendo lo que es una especie de habitación que se va derrumbando poco a poco a su alrededor, dentro de una estructura piramidal.

Los personajes (mujeres y animales) que la pueblan son todo un compendio del horror y la muerte inminente que les espera. Es una gran escena trágica. Posiblemente sea ésta una de las representación más apocalípticas jamás representada en el arte.

Terminaré alabando el titulo elegido de la exposición, pues es verdad que cuando contemplas el Guernica una ola de horror te invade totalmente, pero también sientes la piedad y la compasión. Piedad y terror.



Pablo Picasso. Guernica. 1937
Colección Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

jueves, 27 de abril de 2017

El bosque encantado II

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid


Puede decirse que la pintura es esencialmente un elogio de lo que se pinta. Por eso, a mi me encanta pintar cuadros de árboles, tratando de representarlos además con un cierto significado alegórico, desnudando al máximo la imaginación.

Con esta nueva obra lo que he pretendido ha sido captar la simbiosis que existe en los bosques, en el que la relación estrecha de todos sus habitantes contribuye a que funcione su ecosistema, ayudándose mutuamente. Y los árboles son precisamente un símbolo del equilibrio. Sin ellos, todo se viene abajo.

Desde la niebla del fondo, hasta la nitidez del primer plano podrás comprobarlo.

Y aunque podría seguir trabajando en esta obra, añadiendo y pintando nuevos detalles, creo que ha llegado el momento de dejar los pinceles y firmarla. Han sido varios meses de trabajo, y ahora, por fin, la veo prácticamente acabada. Llega un momento en que a las obras hay que abandonarlas para empezar otras nuevas.

Deja volar tu imaginación, adéntrate en este bosque, busca los detalles escondidos, aprecia  la fuerza de sus colores,... y siéntete libre.




El bosque encantado II
Óleo sobre lienzo
54x73cm.


Algunas fotos del proceso creativo:













Todas las fotos están hechas con mi iPad


viernes, 31 de marzo de 2017

Budapest en el Thyssen

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Una exposición magnífica la organizada por el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, dedicada a obras maestras de dos grandes museos de Budapest: el Museo de Bellas Artes y la Galería Nacional de Hungría. Y como dice el propio museo, una exposición que llega en un momento idóneo para celebrar el 25 aniversario de la creación del Museo Thyssen en Madrid, reivindicando además los orígenes húngaros del apellido Thyssen-Bornemisza.

Recorriendo las salas de la exposición he reconocido alguna obra que ya había contemplado in situ cuando viajé a Budapest hace un tiempo y visité sus museos. Con lo cual, la exposición ha tenido un doble significado para mi, por un lado recordar el inolvidable viaje que hice a la capital magiar y al mismo tiempo tener la oportunidad de contemplar estas obras maestras en dos diferentes espacios museísticos.

La selección de obras es excelente, contando con una gran representación de pintura española, entre las que destacaría  La Magdalena penitente de El Greco, El Almuerzo de Velázquez o La aguadora y El afilador de Goya

Observando el dibujo Estudios de patas de caballo de Leonardo da Vinci me quedé fascinado, como asimismo apreciando la bellísima pintura de Bellotto El Arno en Florencia. Y mi ya natural predilección por la pintura holandesa me llevó a permanecer largo rato mirando El invierno, La primavera, El verano y El otoño de Jacob Grimmer.

Contemplar Salomé con la cabeza de San Juan Bautista de Cranach el Viejo me trajo también bonitos recuerdos de otro museo europeo, el Sternberg Palace de Praga, que visité el verano pasado, y en el que se estaba exhibiendo "Cranach from all sides", una gran exposición sobre este pintor alemán.

En cuanto al arte húngaro del siglo XIX, ya cuando visité la Galería Nacional de Hungría se me quedó inmortalizada en la retina la pintura de János Vaszary La Edad de Oro, presente en esta exposición, y que me trajo una nostálgica evocación. Inolvidable El bizcocho de semillas de amapola de Adolf Fényes.

Una oportunidad única, de asistencia inexcusable, para visitar el Museo Thyssen y poder contemplar noventa obras maestras de los museos de Budapest. 





miércoles, 28 de diciembre de 2016

La última obra

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Madrid

Aunque se me ha estado resistiendo, por fin estoy consiguiendo sacarla adelante. Es mi última obra al óleo. Un cuadro que he querido hacer para recordar y en cierta manera emular a aquella otra pintura  que se quedó en tierras americanas de Arizona hace ya más de veinte años, "El bosque encantado".

Este nuevo bosque no está tan encantado como aquél, pero posee más fuerza y simbolismo. Si en aquél predominaban los amarillos, en éste serán los verdes los protagonistas. Y antes de que finalice el aciago año 2016, quiero dar un impulso esencial  a este trabajo, adentrándome en un bosque nebuloso para intentar descubrir el camino que oculta.

Los colores puros de  mi pintura, ocres, amarillos, verdes,... han ido evolucionando con los años y se han intensificado, encendiéndolos todavia más en esta etapa presente. Por otra parte, nunca he tratado de copiar o imitar la naturaleza tal como es,  pues ésta es tan sublime y perfecta que es imposible de imitar. Sólo trato de reflejarla tal como yo la veo y la siento, simplificándola. Es una cuestión de sensaciones.

Mis cuadros son una auténtica reflexión sobre mi mismo.



En mi estudio 


"El bosque encantado"

jueves, 15 de diciembre de 2016

La mirada de Boira

Eduardo Beltrán García de Leaniz / Boira

Llegó a casa con apenas cinco días, abandonada en un contenedor (¡cómo no!). La crié a biberón. Y creció segura entre esas manos que le daban calor y seguridad, estableciéndose entre los dos un vínculo indestructible. Todo su mundo giraba alrededor mío, nunca se separaba de mi.

El pasado mes de mayo cumplió 10 años, y durante todo este tiempo se ha ido convirtiéndose en una auténtica belleza de su especie, una gata leal, inteligente, valiente y de mucho carácter.

Y ahora, que ve que todo se está derrumbando a su alrededor, se ha convertido en extremadamente protectora conmigo. No soporta mis silencios, mis males, mis cambios, mis dolores, no quiere verme sufrir. Lleva muy mal mis ausencias obligadas, mis miedos, mis constantes enfados y mal humor, aspectos  que de un  tiempo a esta parte se han convertido en más que habituales en esta vida que es más que vida.

Se pasa todo el día detrás de mí, como alma en pena, saltando encima en cuanto tiene ocasión, como queriéndome transmitir su energía y su fuerza. Pero lo que más me conmueve es su mirada, sobre todo por las noches cuando me acuesto y me pongo a leer, y se sube y se coloca sin dilación alguna encima de mi, en el reducido hueco que queda entre el libro y mi cara. Se tumba de forma recatada y ronroneando me mira profundamente, sin apartar su mirada de la mía. Yo creo que ella sabe que lo esencial es invisible a los ojos.

No es normal que un gato te mantenga la mirada fijamente mucho tiempo, pues en su lenguaje esto significa desafío, pero ella lo hace, segura y confiada de a quien mira. Su mirada emite tranquilidad, serenidad, paz.

En esos momentos me vienen a la memoria lo feliz que era en la enorme terraza de la anterior casa, llena de plantas, donde ella solía tomar el sol, esconderse detrás de los enormes macetones de aucubas cuando regaba, trepar por el olivo o el prunus, pisar la nieve en invierno,... y atacar a las odiosas tórtolas que osaban posarse en su amada madreselva. En la nueva casa no hay terraza.

Cuando estoy en mi estudio pintando, se pasa horas y horas velando mis movimientos con los pinceles, curioseando los lienzos, los óleos, le gusta que la fotografíe con mis cuadros, hasta que se queda dormida, pero siempre con las orejas alerta detectando el menor ruido que yo pueda hacer.

Algunas personas que lean este artículo se sentirán asombradas, incluso abrumadas, con lo que escribo, y se preguntarán cómo es posible que existan unos sentimientos tan fuertes entre un humano y un gato. De seguro son personas que nunca se han dado la maravillosa oportunidad de tener en casa a un amigo gato o perro. Su incondicional lealtad, amistad y amor no tiene límites.

En fin, puede que la mirada de Boira consiga devolverme algo de esa emoción sosegada perdida hace ya mucho tiempo, ya que las esperanzas se apagaron. Porque no solamente se trata de ver, sino también de mirar.

Ahora mismo, mientras escribo, ella está tumbada en mi regazo, mirándome embobada, con las Variaciones Goldberg escuchándose al fondo...



Aprovecho la ocasión para alzar mi voz en defensa de tantos perros y gatos abandonados en nuestro país. Antes de abandonarlos piensa en la satisfacción de cuidarlos y protegerlos. Para ellos tu eres su héroe, su amigo, su mundo, y te darán tanta lealtad, amor, amistad, energía positiva, protección, bondad,... que te harán sentir una mejor persona y además reconocida. Sólo te necesitan a ti, y es bueno saber que unos seres maravillosos te necesitan sin pedir nada a cambio. No los abandones.